Textos para el diálogo

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Name: Otto Boye
Location: Valparaíso, Quinta Región, Chile

Casado con Nina María Soto (1964): 8 hijos, 16 nietos. Estudios: Derecho (Chile); Ciencias Políticas (Heidelberg, Alemania). Habla, lee y escribe alemán e inglés. Lee francés, italiano, portugués y holandés. Computación desde 1983. Internet desde 1994. Bloggers desde 2005. Autodidacta. Adaptable a las responsabilidades asumidas. Últimos cargos públicos: Agregado Científico en embajadas de Chile en Alemania y Holanda (1991 a 1995), Embajador de Chile en Venezuela (entre 1995 y 2000). Secretario General del Sistema Económico Latinoamericano, SELA (2000 - 2003) Libros: "Hermano Bernardo" sobre Bernardo Leighton y "La no-violencia activa: camino para conquistar la democracia". Numerosos ensayos políticos en diversas publicaciones. Profesor universitario (Chile y Alemania), periodista (prensa y TV) y diplomático. Hago consultorías y escribo permanentemente sobre muy variados temas. Actualmente soy Presidente del Instituto Chileno de Estudios Humanísticos, ICHEH, con sede en Santiago.

Friday, July 03, 2009

ENTREVISTA A HORTENSIA BUSSSI DE ALLENDE

Al cumplirse en 1983, en el mes de septiembre, 10 años de la muerte de Salvador Allende, la revista ANÁLISIS me encargó la tarea de editar tres separatas que recordaran su figura y reflexionaran en torno a ella. La primera entrega contuvo una entrevista que le hice en París a la ex Primera Dama. Ella, doña Tencha como la llamaban, acaba de morir a los 94 años. A modo de homenaje y afectuoso recuerdo que tengo de ella, publico aquí el texto de dicho encuentro. Sus declaraciones fueron las primeras en aparecer en Chile después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Tienen hoy, por eso, indudable valor histórico. Este es su texto completo:

Hortensia Bussi de Allende

“Sólo la unidad pondrá fin a la dictadura”

Otto Boye.

Lleva diez años en el exilio y una pesada carga de sufrimientos sobre sus hombros. Es la viuda del Presidente Allende, ex – Primera Dama de la Nación, activa luchadora antes, durante y después de su paso por la Moneda en la misma perspectiva de su marido, con la salvedad de que hoy no milita en ningún partido. Hortensia Bussi vda. de Allende, conocida más familiarmente como doña Tencha, ha consagrado su vida y todas sus energías a defender la memoria de Salvador Allende Gossens. Ha recorrido el mundo por esta causa que ella siente como un deber intransferible. Es la forma concreta que ha adquirido su amor por Chile y sus ideales de justicia, libertad y paz para su patria.

ANALISIS logró en París convencerla de que se dejara entrevistar para hablarles a los chilenos. Su reticencia tenía fundamentos: “Ya fui entrevistada una vez por otra revista y nada se publicó”. Aceptó, finalmente por aproximarse el décimo aniversario de la muerte de Allende y porque confió tener esta vez mejor suerte. La larga conversación que sostuvo con ANALISIS no agotó los temas, pero puso de relieve la rica experiencia de esta mujer de apariencia frágil, pero que irradia firmeza; categórica en sus juicios, a pesar de su tono suave, dulce y a ratos apenas audible; de mirada profunda y bella que enamoró a Allende después de un encuentro absolutamente casual e inesperado; que no oculta las huellas de muchos dolores, entre lo que están, además del sufrido el 11 de septiembre de 1973, la trágica pérdida de su hija Beatriz y la de su cuñada Laura, hechos terribles que se habrían evitado si no hubiese existido el exilio. Esta ex – profesora de Historia, que al unir su vida a la de Salvador Allende entró a compartir directamente responsabilidades que hicieron historia, es la voz más autorizada para dar comienzo a recordar la figura del Presidente trágicamente fallecido hace ya diez años.

-¿Qué es lo primero que le nace espontáneamente decirle a los chilenos sobre Salvador Allende?

-Mis primeras palabras a los chilenos, a diez años del derrocamiento de nuestro gobierno y de la pérdida de Salvador Allende, son para decirles que no lo olviden, que lo recuerden y que su recuerdo esté tan vivo como el que existe hoy en el exterior.

-¿Es tan grande el recuerdo fuera de Chile?

-Será porque llevo casi diez años viviendo en el exilio que conozco bien este hecho. El recuerdo es una cosa permanente, constante.

-¿A qué cree usted que se debe esto?

-Son varias las razones. En primer lugar, la brutalidad del crimen cometido el 11 de septiembre de 1973, la forma tan brutal en que fue bombardeada la Moneda. Después, la decisión heroica de Salvador de combatir hasta el último momento y ser leal y consecuente con sus principios, no saliendo como un tránsfuga, aceptando un avión, como le ofreció Pinochet a través de Carvajal, para que se fuera de Chile con su familia y sus íntimos colaboradores. El repudio, por último, que recibió en todo el mundo esta brutalidad. Porque hay otros gobiernos militares en Sudamérica, donde por lo demás está retornando la democracia, pero son diferentes. La gente no tiene allí un recuerdo especial de cómo cayó el gobierno. En cambio, se recuerda muy bien cómo sucedió en Chile.

Todas estas circunstancias han contribuido a que no se olvide la figura de Salvador, su rica personalidad. Y también, diría yo, por la esperanza que representó en el mundo la existencia de una vía chilena al socialismo. Aunque él era marxista – leninista, quería una democracia socialista, una vía al socialismo no por la vía violenta, sino por una vía pluripartidista. Fue muy respetuoso de los partidos, de las leyes. ¡Demasiado respetuoso! Esto significó, repito, una esperanza para mucha gente.

-¿Diría usted que él sacrificó su vida precisamente por esos ideales?

-¡Por esos ideales! Es por eso que ha permanecido con mucha fuerza el recuerdo de la caída de nuestro gobierno, de nuestra derrota. Derrota transitoria, porque estoy segura que la democracia va a volver a Chile.

-¿Cómo conoció a Salvador Allende?

-Lo conocí el 25 de enero de 1939 para el terremoto de Chillán. Era de noche y yo estaba con unos amigos en un cine. Salvador – como lo supe muy luego – estaba en una reunión de la masonería. De ahí salió arrancando. El edificio donde estaba era muy viejo y él, además, le tenía pánico a los temblores. El cine también fue evacuado. En plena calle nos encontramos a boca de jarro, chocamos casi. Ahí me lo presentaron y fuimos todos a tomarnos un café a la calle Tenderini, frente al teatro Municipal.

-¿Era parlamentario en ese momento?

-No. Había sido diputado, pero ahora era Ministro de Salud.

-De modo que usted chocó con el Ministro de Salud…

-Sí. Y me impresionó bastante. Pero esa noche también discutimos mucho sobre su condición de masón.

-¿Criticándolo?

-Que me perdonen los masones mis opiniones de entonces, pero, en efecto, le dije a Salvador que yo no concebía que fuera masón en el siglo XX, que no imaginaba a un hombre moderno siendo masón. Le dije que, como profesora de historia, comprendía el papel jugado por la masonería en la independencia de toda Latinoamérica, muy decisivo, pero que en ese momento en que estábamos hablando me costaba que alguien fuese todavía masón.

-¿Se defendió de su masivo ataque?

-Sí. Me contó que pesaba mucho la tradición de familia en él. Se sentía orgulloso de sus antepasados y guardaba muy vivo su recuerdo. Esa noche me habló largamente de uno de ellos: don Ramón Allende Padín, figura muy notable que había hecho la campaña de la guerra del Pacífico, donde le había tocado atender como médico hasta el propio Sotomayor. Don Ramón era sumamente generoso. Ganaba muy poco en su profesión, porque la mayor parte lo daba. Si al enfermo le faltaban los remedios, él se los compraba. Si le faltaban frazadas, ofrecía las de su casa. Por eso, cuando murió no dejó nada. Pero como era masón, la masonería compró dos modestas casas: una para que viviera la familia y otra para arrendarla de modo que tuvieran de qué vivir. Salvador me dijo esa vez que él tenía una gratitud muy grande hacia la masonería. No olvidó nunca este hecho.

-¿Se mantuvo activo como masón hasta los años en que fue Presidente?

-No. Ya mucho antes de ser Presidente iba muy poco a la masonería. Incluso, durante un tiempo dejó de frecuentarla por completo. Pero, en general, seguía viéndose con sus hermanos masones.

-¿Influyó en él quizá la posición negativa de su Partido Socialista hacia la masonería?

-Es verdad que el Partido Socialista lo criticó diciendo que no se podía ser marxista – leninista y masón al mismo tiempo. Pero a esto replicó Salvador: “En mi vida no se meten. Si soy masón, seguiré siéndolo y moriré masón.” En esto fue muy categórico. Y su partido, cuando lo vio tan decidido, no hizo más cuestión y lo dejó en su actitud.

-¿Cuáles fueron, a su juicio, las personas que más influyeron en la formación política de Salvador Allende?

-Desde luego, su abuelo, el ya mencionado don Ramón Allende Padín, que también fue político. Fue parlamentario por el Norte Chico. Era radical y le llamaban “el rojo”. Como puede ver, sus ideas radicales provocaban en esos años mucho escándalo. Después, Salvador le tenía un inmenso cariño a su madre, doña Laura Gossens Uribe. En verdad, era una persona maravillosa a quien tuve la suerte de conocer y tratar mucho. Era de Los Ángeles. Se casó muy joven con el notario Salvador Allende Castro. Influyó mucho, pues tenía gran carácter y sacó a sus hijos adelante. Todos fueron profesionales. Un hermano mayor se graduó de abogado, Salvador de médico y la Laurita estudió leyes, pero no continuó al casarse, pues en esos tiempos las mujeres abandonaban las carreras cuando se casaban.

Debo mencionar también la personalidad de su cuñado Eduardo Grove, casado con su hermana Inés. Grove fue embajador en Canadá y un alcalde de Viña del Mar muy querido. Influyó en la elección de carrera que hizo Salvador.

-¿A propósito de lo que acaba de decir, ¿nunca consideró Salvador Allende que se había equivocado de carrera?

-Lo pensó muchas veces. Decía que debería haber estudiado leyes para ser abogado, porque poseía un gran sentido jurídico. Pero reconocía que ser médico le había servido mucho, pues le había permitido constatar desde muy joven las tremendas diferencias sociales, la pobreza de tanta gente y la falta de recursos en general.

-¿Contribuyó esto a cristalizar su sensibilidad social?

-Sin duda. En él había humanidad, un sentido generoso hacia los seres humanos. No podía tolerar la pobreza, las humillaciones. Sufría cuando veía mendigos. Cuando íbamos al cine y a la salida éstos se acercaban, no dejaba de darles dinero. Todos sabemos que eso no soluciona nada, pero lo hacía lleno de indignación, pensando que existía tanta gente que no tenía qué comer, o que le faltaba techo adecuado bajo el cual vivir.

-¿Fueron estos sentimientos lo que lo llevaron a la política?

-Al comienzo hizo las dos cosas: ejerció su profesión y participó en política. Y esto le acarreó problemas. Conoció la persecución desde muy joven. No sólo estuvo preso, sino que cuando se presentaba a un puesto no se lo daban debido a sus ideas. Así, el único puesto que logró conseguir, gracias a que no hubo opositor, fue el de anátomo-patólogo en el Hospital Van Buren de Valparaíso, donde trabajaba su cuñado. Desde muy temprano en su vida empezó a reunirse con sus amigos del Partido Socialista. Eran todos muy modestos. Había panaderos, zapateros, maestros carpinteros, etc. Se conocía muy bien los cerros de Valparaíso, sus necesidades económicos y sociales. Todas estas experiencias lo llevaron a escribir un libro cuando fue Ministro de Salud titulado “La realidad médico – social chilena”. Me costó rescatar esta obra –vine a encontrar un ejemplar en Oxford- que ha vuelto a reeditarse en México. Releyéndola uno se da cuenta de que todo lo que plantea allí Salvador, absolutamente todo, es actual en Chile de hoy, a pesar de que lo publicó en 1940. Allí están considerados problemas como el déficit habitacional, el problema del aborto, la desnutrición del niño chileno; todas las lacras de nuestra sociedad están en ese libro, donde él quiso hacer una especie de balance sobre el estado sanitario del país al asumir como Ministro de Salud.

-¿Cómo continuó su carrera política después de trabajar como Ministro de Salud de don Pedro Aguirre Cerda?

-Después fue Director del Seguro Social en la época de Juan Antonio Ríos. Y desde 1945 en adelante fue senador hasta su elección como Presidente en 1970. En 1937 y 1939 había sido diputado por Valparaíso. En 1945 fue elegido senador por Chiloé, Aysén y Magallanes. En 1953 lo fue por el Norte Grande, esto es, Tarapacá y Antofagasta. En 1961 triunfó en Valparaíso y Aconcagua después de una de las campañas más duras, porque había candidatos de mucho peso. Entre ellos estaba Radomiro Tomic. Salvador, para salir, tuvo que desplazar a un conservador que todos daban por seguro. Por úlitmo, en 1969 volvió a la zona austral, triunfando una vez más.

-Entre medio fue tres veces candidato a la Presidencia de la República, antes de ser elegido en la cuarta oportunidad. ¿Tuvo Allende la obsesión de ser Presidente?

-No. Está muy lejos de haber sido una obsesión personal, ni existían ansias de poder por el poder. El quiso ser Presidente, pero porque quería realizar las transformaciones que necesitaba el país. Quería sacarlo de su sueño letal, que lo hacía avanzar tan lentamente. Recuerde que Eduardo Frei también hizo cosas en este sentido. La reforma agraria, por ejemplo. No nacionalizó el cobre, pero hizo lo que se llamó la chilenización de ese metal. Porque también se daba cuenta, como un político ya más avanzado, que a Chile había que sacarlo de esta especie de letargo en que vivía, donde su principal producto y fuente de divisas, el cobre, lo explotaban las compañías norteamericanas y ni siquiera se refinaba en Chile. Lo que dejaban era así muy poco. Por esto, Salvador no se propuso ser Presidente de Chile por ambición personal, egoísta, buscando el poder por el poder o queriendo disfrutar de él. A él lo movía una auténtica vocación de servicio, como me consta desde que lo conocí.

-Pero al final llegó al poder…

-En la práctica fue un poder muy limitado. Sobre todo, no existió mayoría parlamentaria que apoyara al gobierno y heredamos un Poder Judicial absolutamente atado a una mentalidad clasista de derecha. Por eso, la justicia no ha funcionado nunca bien.

-¿Por qué se expresa con tanta dureza del Poder Judicial?

-Si hay algo de lo que estoy quejosa y crítica es de la forma en que se ha administrado justicia en Chile. Se ha visto cómo ha estado el Poder Judicial al servicio de la dictadura. Por primera vez en estos años veo ahora, en el recién electo Presidente de la Corte Suprema don Rafael Retamal, decir que en Chile no se vive en un pleno Estado de Derecho. ¿Dijo algo Urrutia Manzano? ¿Dijo algo Bórquez? Nada. Permanecieron callados, silenciosos, al servicio del Gobierno Militar. Nunca dieron respuesta a la demanda de esas mujeres que preguntaban por sus hijos detenidos y desaparecidos. Para mí, el Poder Judicial ha sido cómplice de estas atrocidades, capitulando ante el poder de la dictadura. Bajo el gobierno de Salvador, en cambio, hacía grandes aspavientos de su independencia, criticando públicamente al gobierno. Por eso, cuando le doy vuelta a estas cosas me convenzo cada vez más que era muy difícil gobernar Chile en esas condiciones, sin mayoría en las Cámaras, con Poder Judicial y Contraloría en contra. Nosotros tuvimos apenas una parte del poder.

-Pero este poder relativo, ¿no habría podido superarse a través de un acuerdo político con la Democracia Cristiana?

-¡Con un sector de la DC! Había otro sector bien reaccionario, que después estuvo de acuerdo con el golpe y que no quiso nunca un acuerdo político como el que usted señala. Yo hago esta distinción, entre un sector progresista de la DC y otro que hasta el día de hoy me merece muchas reservas.

-Ud. Acompañó a Salvador Allende en todas sus campañas. ¿Puede recordar algunos hechos de las más importantes, esto es, de las presidenciales?

-Son muy diferentes cada una de las campañas. En 1952 podemos decir que sólo fue seguido por un puñado de chilenos. Obtuvo, si la memoria no me engaña, cerca de 52.000 votos. Pero él quería impedir de alguna manera la llegada de Carlos Ibáñez del Campo a la Presidencia de la República. Tenía temor, pues había sido un dictador antes; desconfiaba que ahora pudiese ser un Presidente demócrata. Apoyado por el Partido Socialista hizo, entonces, esta campaña. La llevó adelante con gran entusiasmo y sacrificio, con poquísimos medios. Recuerdo un desfile en la Alameda: tuvimos que ponernos en fila, para que se notara que éramos muchos, cuando en realidad éramos muy pocos lo que íbamos detrás de esas banderas.

-¿Y la campaña presidencial de 1958?

-¡Ah! ¡Esa fue arrolladora! Nunca estuvo Salvador más cerca de ser Presidente que en 1958. No lo logró sólo porque la derecha contrató – se podría decir que compró – al cura de Catapilco, un personaje que no aportaba nada, ni como cura ni como político, pero que le quitó a Salvador exactamente los votos que le faltaron para ganarle a Alessandri. De esta campaña guardo dos recuerdos: uno, el cariño con que la gente lo recibía; el otro, la memoria de Salvador para acordarse de la gente, y hasta de pequeños detalles, nombres, hechos, relaciones familiares, etc. No era sólo algo formal, sino que le preocupaba cada persona que iba conociendo.

-Pero no podía resolver los problemas de cada uno…

-Dentro de sus posibilidades ayudó a mucha gente, sobre todo cuando fue senador. Además, de ahí, del contacto directo con los problemas, surgieron muchas de las leyes que él propició, como la atención a la madre y al niño. El siempre veía que la mujer era la que llevaba el peso del hogar, que muchas veces era abandonada por el hombre, dejándola desamparada a cargo de la educación y el cuidado de los hijos. Estas cosas golpearon siempre mucho a Salvador.

-¿Y cómo recibía las derrotas electorales?

-Yo lo admiraba, porque lo encontraba de una fortaleza increíble. Mientras todos estábamos derrumbados, salvo el 52 donde nadie se hizo la ilusión de triunfar, Salvador conservaba una completa serenidad. Decía que en todas estas campañas él enseñaba a la gente, como quien va sembrando una semilla. A su juicio, la gente tenía que llegar a entender los grandes problemas de Chile.

-¿Recurría al humor para darse ánimo?

-En realidad, tenía mucho sentido del humor, hacía chistes. Siempre decía que en su tumba iban a poner: “Aquí yace Salvador Allende, futuro Presidente de Chile”… Era un hombre de rica personalidad y este aspecto ocupaba un lugar muy importante en ella. Tenía mucha agudeza, inteligencia y sabía salir del paso con una broma. Nunca lo vi derrumbado. Nunca lo vi lo que se llama derrotado. Recuerdo que para la campaña del 64 llegó un grupo muy grande de pobladoras al día siguiente de la elección, el 5 de septiembre, a vernos a nuestra residencia de Guardia Vieja. Lloraban por la derrota. Venían acaloradas, habían caminado mucho. Se quedaron en el jardín, porque la casa era muy pequeña, y se manguereaban para refrescarse. Pidieron hablar con Salvador. Él salió a saludarlas y tuvo que consolarlas. “No, compañeras”, les dijo, “no tengan esa actitud. He sido derrotado por fuerzas más poderosas, pero a la postre vamos a lograr nuestros objetivos. Chile va a llegar a las metas que estamos proponiendo”. Así reaccionaba frente a las derrotas, porque sabía que había muchas diferencias entre las candidaturas. ¡Caramba que es distinto ser derrotado cuando se disponía de tan pocos medios! Y todo salía del pueblo mismo a través de colectas, fiestas, kermesses y todo tipo de iniciativas que la imaginación de la gente creaba. Y siempre había déficit y había que seguir pagando por largo tiempo las deudas contraídas durante estas campañas. Todo esto lo tengo muy presente.

-¿Cómo eran las relaciones de Salvador Allende con los dirigentes políticos de todos los partidos?

-Salvador siempre tuvo muy buenas relaciones personales con los políticos de las distintas tendencias y se ganó un prestigio. Estoy segura que incluso gente de derecha como Francisco Bulnes, Hugo Zepeda, Armando Jaramillo u otro - ¡Ya van quedando pocos que fueron compañeros de Salvador en el Senado! – tienen, si son personas honestas, que guardar buenos recuerdos de sus contactos con él. Porque Salvador no tuvo rencores u odios personales.

-Allende recibió muchos ataques en su vida…

-Muchos, en efecto.

-¿Lo amargaban?

-Rabiaba mucho menos que yo. No me voy a olvidar nunca de un ataque del “Clarín” cuando él era Presidente del Senado. Acababan de llegar de Bolivia unos pocos hombres que habían estado con Ché Guevara y que habían logrado escapar con vida al cerco militar. Se suscitó el problema de cómo sacarlos de nuestro país sin que corrieran nuevos peligros. Salvador pasó toda la noche en vela dándole vueltas al asunto y buscando una solución. Quedó feliz cuando se le ocurrió una manera de hacerlo. Me dijo: “No los puedo sacar por Argentina, porque con el gobierno militar que hay es muy riesgoso para ellos. Por Brasil menos. Tampoco es seguro Uruguay. Sólo es posible hacerlo por Tahíti vía Isla de Pascua”. Y así se hizo. Él, en su calidad de Presidente del Senado, los acompañó. Creo que nunca la prensa, ni de derecha ni de izquierda, entendió este gesto humano de Salvador. Nunca sufrió ataques más duros. A mi me indignaba cuando abría los diarios y leía lo que se decía. Afirmaban que había puesto el prestigio del Senado por los suelos, que había que destruirlo por meterse con guerrilleros. Esto era lo más suave que le dijeron en esa ocasión.

-¿Cómo reaccionó él?

-Se rió bastante e hizo bromas.

-Volvió el humor…

-Era su manera de enfrentar estas situaciones. A él le gustaba, por ejemplo, andar bien vestido y por eso le pusieron “el pije Allende”. Le sacaban en cara sus colecciones de corbatas, ternos, camisas, chaquetas sports. Cuando le adjudicaban un número determinado de estas prendas él decía: “Se equivocaron. Tengo muchas más”. Le dijeron muchas cosas que eran absolutamente falsas, como acusarlo de bebedor y jugador. No fue ni lo uno ni lo otro. Pero él tomaba todo esto con humor.

-¿Hizo alguna broma que merezca recordarse?

-Hay una que le hizo a Eduardo Frei que recuerdo muy bien. Tanto él como nosotros nos veíamos mucho en Algarrobo, donde teníamos casa. Fue para la campaña de 1958. Salvador me dijo: “Voy a hacerle una broma a Eduardo. Sé que está muy nervioso y tenso, porque en unos días más tiene concentración en el teatro Caupolicán y no está muy seguro de llenarlo”. Lo llamó entonces por teléfono, tapando el fono con un pañuelo. Se apretó también las narices. En fin, hizo todo lo necesario para cambiar la voz y se hizo pasar por Venturino, el dueño del Caupolicán. Frei no reconoció a Salvador, quien empezó planteándole que tenía un gran retrato de él y que no sabía cómo ponerlo: si de frente o de perfil. Frei estaba desconcertado y le decía: “No sé, no sé, decida Ud. como le parezca mejor”. Salvador continuaba: “Es que si lo pongo de perfil, Ud. sabe el problema, con esa nariz…” ¡Bueno! Durante un buen rato mantuvo la conversación, hasta que no pudo más y soltó la carcajada.

-¿Cómo reaccionó Frei?

-Le dijo: “Te lo agradezco, porque estaba muy tenso y me has hecho reír”. Salvador le replicó que en verdad lo llamaba para desearle buena suerte. Esto lo retrata, a mi juicio, de cuerpo entero, pues tendía la mano a sus amigos, más allá de las diferencias que existieran.

-Con seguridad, no todo era buen humor. ¿Cuándo se enojaba y lo hacía sentir? ¿Cuándo era estricto y enérgico?

-Cuando le mentían, cuando lo engañaban. Cuando él pedía algo con urgencia y no respetaban las fechas que le habían prometido. Ahí se enojaba. No podía tolerar la ineficiencia. Tampoco la deshonestidad. Recuerde que decía que en su gobierno se podían meter los pies, pero no las manos. Salvador se enojaba, entonces, cuando había deshonestidad, cuando no le entendían el apremio con que había que hacer las cosas, cuando se le cruzaban en el camino trabas burocráticas absurdas que demoraban las cosas. Las tardanzas lo ponían frenético, porque él quería ir mucho más rápido.

-¿Qué papel jugó en la vida política de Salvador Allende la búsqueda de la unidad de las fuerzas de izquierda?

-Yo creo que Salvador fue el campeón de la unidad. Él ayudó a formar lo que se llamó el Frente de Acción Popular (FRAP) y después una coalición más amplia, la Unidad Popular (UP). Siempre trató de limar las asperezas y que desaparecieran las diferencias por un propósito más elevado, por una meta más rica. Muchas veces esto no fue entendido. Él era como un artífice, que muchas veces tenía que estar, como quien dice, “zurciendo”, recomponiendo, la unidad cuando se producían algunos quiebres.

-¿Cómo reaccionaba Allende cuando se producían discrepancias entre los partidos que lo apoyaban, ya sea en reuniones formales delante de él, o en otras circunstancias?

-Yo no tuve mucho acceso a esas situaciones, pues usted sabe que las mujeres en Chile no participan en todo lo que hace el marido. Además, yo tenía bastante trabajo, distinto del de Salvador, que no podía eludir. De modo que me perdía muchos de los hechos que usted señala. Por otra parte, Salvador nunca comentaba estas cosas en la mesa, ni se refería a los malos ratos que pasaba. Se guardaba estos problemas, se podría decir que se los tragaba. En cualquier caso, puedo asegurarle que reaccionaba buscando superar la discrepancia y que se impacientaba cuando el acuerdo tardaba mucho en salir.

-¿Cómo fueron las relaciones de Allende, socialista, marxista y masón, con la Iglesia Católica?

-En nuestro gobierno las relaciones con la Iglesia fueron muy cordiales, especialmente entre Salvador y el Cardenal. Se respetaban mutuamente. También se hacían bromas. Nunca hubo un conflicto grave, porque, cuando se desató la campaña contra el proyecto de Escuela Nacional Unificada (ENU), el gobierno lo retiró para discutirlo más tranquilamente. Tal vez no era el momento oportuno, tal vez fue una precipitación del gobierno presentarlo en ese entonces. Puede haber habido algo de eso. Pero nunca tuvimos crisis con la Iglesia como las que se han producido después. Jamás hubo tensiones semejantes, ni esas humillaciones inferidas a la Iglesia y al propio Cardenal, como una de las últimas, en que le negaron espacio en la TV de la U. Católica para defenderse de los ataques. Esos vergonzosos episodios jamás sucedieron bajo nuestro gobierno.

-¿Usted tiene entonces una opinión positiva de la conducta de la Iglesia Católica frente al gobierno de Allende?

-No sólo eso. No quisiera dejar pasar esta ocasión para destacar el rol importantísimo que ha jugado la Iglesia Católica en todo este último período. Ha sido la fuerza más importante bajo el régimen militar en la defensa de los derechos humanos, en la denuncia de las injusticias, en la presentación de recursos de amparo, en el descubrimiento de cementerios clandestinos donde aparecieron, como en Lonquén, cadáveres de algunas personas que figuraban en las listas de detenidos – desaparecidos. El hecho de que muchos sacerdotes vivan en las poblaciones y conozcan las necesidades de la gente es muy importante. Por eso, en todas las tribunas que me ha tocado ocupar, siempre he celebrado la actitud de la Iglesia Católica chilena, muy progresista y de acuerdo con las necesidades de la población.

-Hablemos de las relaciones internacionales. ¿Tiene usted algunos recuerdos personales de la actuación de Salvador Allende en este campo?

-Por supuesto. Son muchas las cosas que se me vienen a la mente. Desde luego, el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba y otros países socialistas, ampliando los contactos de Chile con el mundo. Mejoraron muchos las relaciones con Argentina. Salvador llegó a acuerdos con Lanusse, con quién llegó a entenderse humanamente muy bien. También quiso solucionar el problema de la salida al mar con Bolivia y estuvo en conversaciones con el general Torres hasta que lo derrocaron. También mejoraron las relaciones con Perú.

-¿Recuerda hechos destacados sucedidos durante los viajes al exterior de Salvador Allende?

-Del primer viaje, a Salta, recuerdo la gran cordialidad en el trato que alcanzaron las relaciones entre Lanusse y Salvador. En un momento de ese encuentro, Salvador le prohibió “como médico” a Lanusse que estuviera de pie en una ceremonia de condecoración, pues sufría de cálculo a los riñones y se encontraba en ese mismo momento lívido sufriendo los dolores. Lanusse retribuyó poco tiempo después nuestra visita, viajando a Antofagasta, la ciudad hermana de Salta. Lo único que siempre lamentaron fue la brevedad de estos encuentros. Les habría gustado estar más tiempo juntos. Lanusse fue un general muy recto, que le devolvió la democracia a su país y con eso se engrandeció. El siguiente viaje fue a Perú, Colombia y Ecuador, países del Pacto Andino que Salvador apoyó con gran decisión. El jamás habría retirado a Chile de ese acuerdo regional y para reafirmar esa voluntad hizo ese viaje. Salvador procuró mantener todos los vínculos internacionales abiertos, evitando todo aislamiento del país, que en lo geográfico, es como una isla, en lo político, no tiene por qué serlo.

-A propósito, por contraste, el actual gobierno ha sufrido un visible asilamiento internacional. ¿A qué cree usted que se debe esto?

-¡Cómo no va a estar aislado internacionalmente con todas las brutalidades que se cometen! Para mencionarle sólo un caso reciente, ahí tiene esos allanamientos después de la primera protesta, efectuados al amanecer, en poblaciones con varios miles de personas, haciéndolos alinearse, humillándolos, abusando de personas que no tienen trabajo. ¿No se podía haber evitado todo eso? Pero no: había que amedrentar a la población, humillar la dignidad del poblador, del chileno que ya de por sí está sufriendo mucho, con todo el peso de la cesantía y de las crecientes diferencias sociales. Por eso reaccionó el obispo auxiliar, monseñor Camilo Vial, criticando estas medidas de violencia innecesaria. Fuera de Chile el hecho también fue criticado justamente, motivando una protesta de Canadá y las duras palabras del Ministro de Relaciones Exteriores de Francia diciendo que Pinochet era una maldición para su pueblo. Estos actos merecen repulsa. Si Pinochet leyera la prensa internacional se daría cuanta de que la opinión mundial está en su contra.

-Pero él culpa al comunismo internacional de eso…

-Ya nadie cree que la protesta tan masiva esté dirigida y financiada desde afuera. Es el descontento de la gente el que hace que, por primera vez en estos diez años, se vuelque masivamente a protestar, pierda el miedo, salga a la calle. Y esto sucede más allá de las diferencias sociales, porque se protesta en todos los barrios de Santiago, pobres, acomodados y ricos. La gente quiere paz, pero con trabajo y pan.

-Hubo un viaje que se llevó a cabo en medio de mucha tensión, poco tiempo después de terminado el paro de los camioneros de octubre 1972. Quedó el general Carlos Parts como Vice – Presidente de la República. ¿Partió tenso Allende, preocupado por la situación chilena, o estaba tranquilo, porque estaba Prats reemplazándolo?

-Partió muy tranquilo. No estaba en absoluto inquieto, porque tenía plena confianza en Carlos Prats. Y fue una magnífica gira, intensa y muy breve, pues Salvador no quiso recurrir al Congreso para disponer de más tiempo y debió limitar el viaje a los 15 días que permitía la Constitución para que el Presidente se ausentase del país sin tener que pedir autorización parlamentaria. Estuvimos en México, Estados Unidos, Argelia y la Unión Soviética, más una escala técnica en Marruecos. Y todo esto lo hicimos en 14 días. Todo un récord. De esta gira guardo recuerdos imborrables. El gran recibimiento del pueblo de México, que fue increíble, por un lado, y la acogida que tuvo el discurso de Salvador en las Naciones Unidas, por el otro. En México la gente se volcó a las calles y no nos dejaba avanzar. Nos demoramos varias horas desde el aeropuerto hasta la residencia, llegando a la meta de noche. En las Naciones Unidas, cuando terminó de hablar, esa gran sala de la Asamblea General, repleta, como electrizada se puso de pie y lo ovacionó largamente. Recuerdo que entre los asistentes estaba Gabriel Valdés. En realidad, todos los recibimientos en esta gira fueron magníficos. También en Argelia, e incluso, a pesar del frío invernal, en la Unión Soviética, donde con nevazón intensa mucha gente acudió a saludarnos y se instaló a lo largo del camino desde el aeropuerto a la ciudad de Moscú.

-Usted escuchó cientos de discursos de Salvador Allende. ¿Hay algunos que se le hayan quedado grabados en forma especial?

--Hay muchos. Le menciono sólo algunos. Uno de los más emocionantes que recuerdo fue el pronunciado desde los balcones de la FECH, en la Alameda, el 4 de septiembre de 1970, cerca de la medianoche. Tuvo que hablar con un megáfono, porque nada estaba preparado. Yo veía a su lado cómo se le hinchaban las venas del cuello al hablar más fuerte para que todos lo pudieran oír. Ese discurso, al igual que el dicho al día siguiente de asumir como Presidente en el Estadio Nacional, son extraordinarios. Ya le mencioné el de Naciones Unidas. En ese viaje, en Guadalajara, pronunció uno que también le resultó excelente. Iba a hablarle a los universitarios y momentos antes le confesó al Presidente Echeverría que tenía la mente en blanco y no sabía de qué iba a hablar. Echeverría le sugirió que se refiriese a su juventud universitaria. ¡Y Salvador lo hizo magistralmente!

-¿Recuerda el contenido de este último?

-En base a este discurso se han hecho documentales para el cine y la TV en México. Hay discos. ¡Cómo no voy a recordarlo! Permanentemente los medios de comunicación vuelven a reproducirlo. En él Salvador relató cómo, siendo estudiante, había pertenecido al grupo de Avance. Esto sucedía por los años 1930 y 1931. Contó que había sido expulsado de él por discrepar con su programa, que contemplaba -¡en esa época!- ir a la creación de soviets de campesinos, obreros y soldados. ¡Se da cuenta! Esto era la expresión de esas cosas tan teóricas de los jóvenes, tan ajenas a la realidad. Proponían algo absolutamente imposible. Salvador expresó su opinión y fue expulsado. Recordó que de ese grupo quedaban sólo tres hombres que seguían siendo izquierdistas, que todos los demás habían traicionado esos ideales. Subrayó con esto cómo costaba en la vida mantenerse fiel a las ideas que se tenían. Habló de la necesidad de ser buenos estudiantes, buenos técnicos y profesionales. Les dijo a los universitarios mexicanos que eso era mucho más importante que andar trayendo un libro de Marx debajo del brazo, donde sólo la axila tomaba nota de él, sin llegar jamás a la mente. Fue muy duro en esto. Sin embargo, el público, toda gente joven, poniéndose de pié lo aplaudió gran entusiasmo y cariño.

-Están por cumplirse diez años del derrocamiento de Salvador Allende y el hecho sigue rodeado de lagunas informativas. ¿Cuál es su visión al respecto?

-Los grandes responsables del golpe son Nixon y Kissinger. Van a aparecer siempre frente a la historia así. Y eso no lo digo yo, sino el informe Church del Senado norteamericano, periodistas muy serios que han investigado esto y algunos libros que se han escrito y que aportan muchos antecedentes. Incluso, si uno lee las memorias de Kissinger, comprueba que a él le molestó mucho la elección de Salvador y que él reconoce su decisión de impedirle al pueblo de Chile darse el gobierno que quería en ese momento. Kissinger despreciaba a América Latina. Eso lo demostró en 1969, cuando con gran visión, Gabriel Valdés, siendo Ministro de Relaciones Exteriores, viajó a Estados Unidos a representar ante Nixon a todos los países latinoamericanos para exponerle el Consenso alcanzado en la Reunión de Cancilleres realizada en Viña del Mar. Allí tuvieron un áspero diálogo en que Kissinger le dijo que la historia pasaba por Washington, Moscú, Bonn y Tokio, pero no por América Latina. ¡Y que nunca pasaría en el futuro!

-No obstante lo que usted dice, el Congreso Nacional eligió a Salvador Allende, frustrando las intenciones de Kissinger…

-Sí. Indudablemente. Y eso sucedió gracias al apoyo de los demócratas cristianos. Pero los norteamericanos presionaron para que no pasara esto, pues ellos querían que se eligiera a Alessandri. Y presionaron en ese sentido.

-Pero eso no les resultó…

-Claro. Por eso empezaron a urdir otros caminos que apuntaban, en definitiva, a un golpe de Estado. Y así mataron a Schneider, el general constitucionalista que estaba decidido a reconocer el veredicto popular.

-Lo sucedió Prats, que también era constitucionalista…

-Por eso mismo corrió, a la larga, la misma suerte que Schneider. Prats llegó a comprometerse mucho. Al comienzo no lo estaba tanto, pero a medida que transcurrió el gobierno, que fue Ministro, Vice-Presidente de la República y conoció también más de cerca a Salvador, se convirtió en un leal colaborador y se fue comprometiendo. Esto lo sabía perfectamente Pinochet. Acuérdese usted la manifestación frente a la casa de Prats o la provocación de la Avenida Costanera. Todo eso se hizo para desprestigiarlo. Y después, recién realizado el golpe, cuando se corrió el rumor de que él avanzaba con el Buin y otros destacamentos sobre Santiago para tomarse el gobierno, todos sabemos que fue presentado a la TV con las manos esposadas, ocultas debajo de la mesa, demacrado, con ojeras y que le habría costado la vida si no hubiera hecho la declaración que hizo, en donde nadie podía entender que no diese una opinión desfavorable al golpe y que reconociese a la Junta Militar. Después de esa declaración lo sacaron hacia Argentina. Y usted ve que poco tiempo después empezaron las amenazas hasta que lo mataron.

-Pero aún se investiga esto…

-Está pedida la extradición de Townley. Me alegraría mucho que la concedieran, porque por ahí se esclarecerían muchas cosas.

-Es probable que los italianos hagan pronto lo mismo para aclarar definitivamente el intento de matar a Bernardo Leighton y a su señora…

-Bueno, ya también está casi todo al descubierto y se sabe que todo se hizo con participación de la DINA. Townley no actuó solo. Él era únicamente el brazo ejecutor de un aparato más poderoso.

-¿Y en el caso de Orlando Letelier?

-Es la misma cosa y ahí sabemos mucho más. Cuando vieron que tenía gran influencia fuera de Chile – incluso les atajó un crédito en Holanda – urden toda una maquinación en que participan Contreras, Espinoza, Fernández Larios y Townley y acaban con su vida.

-Salvador Allende murió trágicamente en la Moneda. ¿Cómo fueron sus últimos días?

-Alcancé a llegar a Chile 36 horas antes del golpe, el 9 de septiembre en la tarde. Era un domingo. Había viajado a México con mi hija Isabel y con el edecán aéreo para llevar una ayuda debido a una catástrofe. Antes de partir las cosas se veían muy mal. Se husmeaba el golpe. No se sabía la fecha, pero se sentía su proximidad. Yo me resistía, por esto, a viajar, pero Salvador insistió, argumentando que el Presidente Echeverría había enviado a su esposa para el terremoto que afectó a Aconcagua, Quillota, Valparaíso, La Calera – que había sido el epicentro-, trayendo inmediatamente apoyo moral y ayuda material y que ahora nosotros debíamos tener un gesto parecido. Fui. Al retornar Salvador me esperaba en el aeropuerto. Lo noté muy tenso, irritable hasta en detalles. Por ejemplo, yo tomé a mi nieto mayor y lo subí al auto, que era bastante pequeño. Él me dijo entonces que íbamos a ir incómodos. Yo insistí y lo senté simplemente en mi falda. Pero su irritación tenía otras causas. Estaba tenso por la situación que se vivía.

-¿Tenía claro que podía morir?

-Lo dijo más de una vez: “A mí me van a sacar en pijama de madera de la Moneda, pero no voy a claudicar, ni voy a salir arrancando del país en un avión”.

-¿Qué hizo el lunes 10 de septiembre?

-Ese día invité a los periodistas para contarles de mi viaje. Lo dicho por mí no alcanzó a publicarse al día siguiente en los diarios, porque ya fue el golpe.

-¿Y después?

-Antes de comer, lo invité a probarse unas chaquetas sport, como para primavera, que nos había encargado. Fue al baño, se las puso y le quedaron perfectas. Aquí me dijo una frase, mientras se miraba al espejo, que nunca olvidaré: “¡A ver si éstos me dejan usarlas!”

-¿Qué le contestó usted?

-Mi comentario fue, en realidad, una pregunta: “¿Tan mal están las cosas, Salvador?” No me respondió. Guardó silencio. Hasta el final no quiso revelarme toda la gravedad de lo que sucedía.

-¿Qué pasó en la comida?

-Comimos juntos un grupo chico. Estábamos Salvador, Isabel, Carlos Briones, Orlando Letelier, Augusto Olivares, Juan Enrique Garcés y yo. Creo que nadie más. Salvador estuvo muy callado, pero repentinamente dio un golpe sobre la mesa y dijo: “¡Voy a llamar a plebiscito! ¡Qué sea el pueblo el que decida si quiere que yo me vaya!” Usted tiene que recordar cuan abrumadora había sido la campaña de todos los sectores de oposición poniendo en duda la legitimidad del gobierno. Por eso repitió: “Va a ser el pueblo el que diga si debo irme o no”.

-¿Qué hizo después?

-Se quedó trabajando hasta muy tarde en su escritorio con Augusto Olivares y Juan Enrique Garcés. Yo me fui a acostar porque estaba muy cansada.

-¿Pudo dormir Allende esa noche?

-Esa noche durmió poquísimo, porque ya muy temprano fue despertado para transmitirle las noticias que empezaban a llegar.

-¿Qué fue lo primero que le comunicaron?

-Le informaron claramente de que había un levantamiento en Valparaíso, adonde habían regresado los barcos abandonando la engañosa operación UNITAS, pues todo estaba planificado.

-¿Lo vio usted esa mañana?

-No, la última vez que lo vi fue en la comida, cuando anunció el plebiscito. Ahí pude ver su energía, cuando, en medio de una situación tan polarizada, él tomó la decisión de apelar al pueblo mediante un plebiscito, no postergando más la solución de las cosas. Esa es la vez en que lo he visto más tenso en su vida. ¿Quién iba a pensar que esa iba a ser la última vez que lo viera?

-¿No hubo al menos un contacto telefónico al día siguiente?

-Eso sí. Apenas le fue posible me llamó.

-¿Le ocultó todavía la gravedad de lo que sucedía?

-No, me contó todo, pero tratando siempre de darme tranquilidad. Me dijo que me quedara en Tomás Moro que llamara a nuestras hijas para que fueran con los nietos para allá. En esto se equivocó, pues Tomás Moro también fue bombardeado. Mis hijas, en cambio, no. Cuando logramos hablar por teléfono, me expresaron que no era lo más seguro ir a Tomás Moro. A mí me tocó vivir sola el bombardeo.

-¿Qué otra información le dio Allende por teléfono?

-Bueno, ahí me dijo que Valparaíso estaba tomado. Pero que todavía tenía esperanzas de que por lo menos las fuerzas de Carabineros permanecieran leales…

-¿Eso fue todo?

-Si. El todavía confiaba. Lo que vino después lo conoce todo el mundo.

-La Moneda fue bombardeada. La residencia de Tomás Moro también. Muere Allende. El gobierno cae. Usted y su familia parten muy pronto al exilio. Son muchas cosas juntas. Aparte del dolor y del recuerdo de Salvador Allende y de tantas jornadas históricas vividas juntos, ¿qué cosas le impresionan hasta ahora de este tiempo inmediatamente posterior al golpe?

-Me cuesta mucho entender el odio desatado en Chile. Nunca se había llegado al grado de odio que surgió después del golpe. Particularmente, ¡Cómo se especializaron en señalarlo como el gran vividor y hablaron de los lujos de Tomás Moro!

-¿Por qué se adquirió esa casa?

-La Moneda no era adecuada para vivir. Y nuestra casa en Guardia Vieja era muy estrecha. La residencia de Tomás Moro fue comprada para que le sirviera a todos los Presidentes. Todo quedó perfectamente registrado en la Contraloría. Allí quedaron muchos recuerdos personales nuestros.

-¿Qué cosas, por ejemplo?

-Desde luego, toda nuestra colección de obras de pintores, muchos de ellos famosos, nacionales y extranjeros. Nuestra biblioteca. Nuestros objetos de arte, que habíamos ido adquiriendo en los viajes, etc. Todo eso parece perdido.

-¿Me quiere decir que no le han devuelto nada hasta ahora?

-Nada me ha sido devuelto. Nunca he recibido nada. Ni siquiera los modestos álbumes familiares. Y se nota que los tienen, pues varias veces se han publicado fotos que sólo estaban allí. Cuando murió nuestra hija Beatriz, por ejemplo, sucedió esto. Tampoco las condecoraciones, ni las cosas más personales, como la ropa de Salvador y la ropa mía. Yo tuve que salir de Chile con lo puesto. Ante esto, como comprende, habría que preguntar ¿quiénes hablan de robo? ¿Quién ha robado, me pregunto? Nos presentaron como de gran fortuna y que vivíamos con gran lujo en Tomás Moro. Llegaron a hablar de aspectos que me dolieron mucho.

-¿Cómo cuáles?

-Nosotros teníamos una gran colección de huacos. Fueron presentados, en su ignorancia, como objetos pornográficos. No conocer que los huacos constituyen una expresión muy curiosa de viejas culturas peruanas y, en general, del altiplano, demuestra una ignorancia muy grande. ¡Quizá en poder de quién estará todo eso! Sería interesante saberlo. A Salvador lo presentaban también como estando al fin de sus días, agotado, enfermo. Eso no era así. estaba vigoroso, con fuerzas, con salud. Estaba muy lejos de estar en decadencia y mucho menos necesitado de talismanes, objetos mágicos o pornográficos. Siempre me he preguntado qué habrá sido de esa colección de huacos tan valiosa que teníamos, que fuimos formando a través de los años gracias, en una medida importante, a amigos peruanos que sabían de nuestro interés. Teníamos piezas peruanas, bolivianas y también algunas diaguitas.

-¿Y todo eso estaba en Tomás Moro?

-Todo esto lo habíamos trasladado desde nuestra casa en Guardia Vieja a Tomás Moro, porque nunca pensamos en ese final tan brutal.

-¿Y le gustaría saber lo sucedido con esas cosas?

-Mucho me gustaría. Muchos cuadros tienen incluso una dedicatoria de su autor en el reverso. Yo los reconocería en el acto si los viera en alguna parte.

-Mirando las cosas en perspectiva, después de diez años de la muerte de Salvador Allende, ¿cuál podría ser, a su juicio, su mensaje o legado para la situación de hoy?

-Que sin unidad no se puede construir nada. Tiene que ser con unidad y con mucho sacrificio de todos los chilenos como se puede sacar a Chile de este pantano, de esta crisis tan seria. Será muy difícil salir adelante, porque han desmantelado el país, sus industrias estás deshechas, sus maquinarias vendidas, es un país que está muy paralizado. Usted que vive en Chile puede apreciar esto en forma más viva, pues a mí me cuesta imaginarme esta realidad. Ahí tiene usted la cesantía. La cifra que dan, 25% o 30%, es sólo un promedio, lo que significa que en muchos sectores el asunto es mucho más agudo.

-¿Figura también dentro de este legado la democracia?

-No me cabe la menor duda pues, por lo mismo que se perdió la democracia, mucha gente ha recapacitado y se ha dado cuenta de lo que teníamos, del valor de la democracia. Aunque ya haya una generación que casi no la ha conocido, creo que hoy la mayoría de los chilenos desea la democracia. Por lo demás, de todos modos los más jóvenes algo oyen al respecto y a través de las informaciones sobre lo que pasa en otras parte del mundo pueden llegar a la conclusión de que, con los defectos que pueda tener, la democracia sigue siendo el mejor régimen político que puede darse el pueblo.

-¿Dónde ubicaría, tomando en cuenta la visión de Salvador Allende, a las Fuerzas Armadas?

-Tienen que volver a sus cuarteles, pero también tienen que integrarse – cosa que Salvador trató de hacer – procurando que participen en algunas tareas del desarrollo nacional. Pero ha quedado probado que no sirven para gobernar. El peor error cometido por la dictadura consistió en entregarle la conducción económica a un sector de la derecha. Como los que tomaron el poder no entendían nada de economía hicieron eso. Y ese grupito hizo su propio negocio particular a costa del resto del país.

-Pero la responsabilidad política es del general Pinochet y de los Altos Mandos de las Fuerzas Armadas…

-Sí, pero todo el grupo de los Chicagos Boys merece ser juzgado.

-¿Son para usted los mayores responsables?

-No digo que sean los mayores responsables, pero han hundido económicamente al país con su política y están libres, gozan de perfecta salud y de todas sus riquezas.

-¿Intentó Allende salvar la situación a través del acuerdo con la oposición?

-Lo hizo muchas veces y logró acuerdos en muchas cosas. Incluso en los últimos meses, cuando las cosas estaban difíciles, Salvador quiso un diálogo con la Democracia Cristiana. Sé que comieron juntos él y Patricio Aylwin en casa del Cardenal. También se dirigió a Orlando Sáenz.

-¿Le temía a la guerra civil?

-Salvador buscó siempre evitar la guerra civil y todo derramamiento de sangre. Él quedó muy marcado por la guerra civil española, que vivió muy de cerca a través del contacto con los refugiados. Tuvo bastante que ver con la traída de ese barco, el Winnipeg, con republicanos españoles, que organizó Neruda siendo Cónsul de Chile en España bajo el gobierno de don Pedro Aguirre Cerda. Salvador los recibió en el puerto de Valparaíso, siendo diputado por esa zona. Él quería evitar un derramamiento de sangre en Chile y por eso le pidió ayuda a algunos opositores. Y cuando le negaban la ayuda les decía: “Se van a acordar de mí: mientras a mí me van a recordar y la historia me va a juzgar positivamente, ustedes van a quedar como las personas que no quisieron ayudar, pudiendo haber salvado la democracia”. Esta es la pesadilla de las personas a las cuales Salvador les advirtió lo que iba a suceder.

-Pero hay muchas personas que han reconocido haber cometido errores…

-Sí, es cierto: hay personas que han tenido el valor moral de decir que se equivocaron, como Orlando Sáenz, por ejemplo. Pero estoy segura que muchas más deben recordar lo que hablaron con Salvador y lo que él quería, especialmente cuando se ha ahogado una democracia como la chilena, demandando un sacrificio en vidas humanas enorme. Su reconstrucción nunca será igual, porque ya todos hemos perdido mucho.

-Muchos creen que para salvar la democracia, Allende habría tenido que sacrificar la unidad de la izquierda, a menos que los partidos que la integraban hubiesen tenido la capacidad de posponer parte de sus posiciones.

-Bueno, usted sabe que no todos estaban de acuerdo. El propio Partido Socialista no entendió esto.

-Esto es lo que lleva a pensar a muchos que, cual más, cual menos, todos contribuímos a enterrar la democracia chilena, porque no previmos todo lo que iba a pasar si se destruía...

-Sí, pero a muchos cabe una responsabilidad mayor, como es el caso de los militares. ¡Qué manera de enterrar la democracia! ¿No?

-Y mirando hacia el futuro ¿cómo podrían superarse las diferencias del pasado?

-Con unidad. Sin ella, no hay caso. Si salimos con rencores, con odios, no seríamos capaces de ponerle fin a la dictadura. La única forma de hacerlo es conseguir la más amplia unidad posible de todos los sectores democráticos. Y no me refiero sólo a los partidos, pues hay muchísima gente que no pertenece a un partido, no está afiliada. Los sigue, recibe su influencia, pero no se inscribe en ellos. Hay que llamar a todos. Como está ocurriendo hoy día, con un Pinochet aislado políticamente de la inmensa mayoría del país, sostenido sólo por tres ramas de las Fuerzas Armadas, más los Carabineros y la CNI. ¿Qué otros apoyos tiene, aparte de un puñado de civiles de derecha, peleados, además, entre sí? Empresarios, agricultores, industriales, comerciantes, han vivido en carne propia lo que era realmente el modelo económico y han sido afectados en sus intereses. Una enorme cantidad de ellos está en quiebra. Por eso han reaccionado y ahora critican lo que antes celebraban. Ahora son en la práctica opositores al régimen. Eso llama mucho la atención. Han vuelto a sonar las cacerolas y se han oído en todo Santiago, incluido muy especialmente el barrio alto.

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Saturday, June 17, 2006

RENOVACIÓN POLÍTICA E IDEOLÓGICA EN CHILE

Informe N. 506 publicado en www.asuntospublicos.org 31/10/2005

Después de las reflexiones introductorias anteriores (ver Informe 502 de esta página web), corresponde entrar ahora al espinoso suelo chileno y dar, como primer paso, un breve panorama general de la evolución de las ideas y de los partidos políticos a lo largo de su historia independiente casi bicentenaria.

En el siglo XIX, con un país emergiendo a la independencia del dominio colonial español, el debate político se centró en organizar el Estado. El resultado más sólido de ese esfuerzo fue la Constitución de 1833. Dominado por una economía agraria, con alguna actividad minera en lento ascenso y un comercio exterior que también fue adquiriendo forma poco a poco, Chile vivió bastante aislado del mundo. Se parecía a una isla, alejada además de los grandes centros mundiales, que en ese tiempo estaban en Europa.

Conservadores y liberales en pugna

En ese contexto, hubo un área temática que dividió las aguas por varias décadas. Me refiero a las llamadas "cuestiones teológicas", que produjeron un enfrentamiento entre conservadores y liberales. Estas dos fuerzas, claramente dominantes en dicho siglo, no tenían grandes diferencias en materias económicas. Discrepaban, en cambio, en un campo que hoy llamaríamos "valórico" y que tenía como protagonista a la Iglesia Católica. Los líderes conservadores, predominantemente provenientes de la agricultura, se consideraban a si mismos como el "brazo político" de la institución religiosa, lo que era consentido e, incluso, estimulado por la jerarquía eclesiástica. Los liberales, más urbanos, comerciantes, burócratas y profesionales, tendían a no aceptar la ingerencia clerical en la vida nacional y buscaban una organización más laica del Estado. Desde el sector minero, que adquirió vigor creciente en la segunda mitad del siglo XIX, y desde sectores profesionales y de la burocracia estatal, surgió el partido radical. También aparecieron los demócratas, nutridos de pequeños comerciantes y del incipiente proletariado obrero. Radicales y demócratas jugarían roles más decisivos en el siglo siguiente. Los primeros, aunque muy disminuidos, están presentes hasta hoy. En cambio, un sector de los demócratas alimentó los primeros contingentes del partido comunista. El resto desapareció, disperso, en el abanico partidista de la segunda mitad del siglo siguiente.

Las clases emergentes

En el siglo XX, como es lógico, el cuadro político se hizo mucho más complejo y diferenciado. Dos estratos sociales, anteriormente muy pequeños, conocidos como proletariado y clase media, comenzaron a crecer con fuerza a medida que, por un lado, se desarrollaba la minería y surgían las primeras industrias, mientras, por el otro, comenzaban a crecer la burocracia y el contingente de profesionales titulados en las universidades del país. En 1920, estas nuevas energías sociales se identificaron por un instante con el discurso encendido y bastante demagógico de don Arturo Alessandri y lograron llevarlo a la Presidencia del país. Los acontecimientos mundiales, pese a la lejanía, influyeron siempre en Chile. Pero la intensidad de dicha influencia aumentó mucho con la revolución rusa de 1917, marcando un hito fundamental. El partido comunista chileno llegó en este período a ser la fuerza política latinoamericana más dependiente del comunismo soviético. Debido a ello, el partido socialista marcó la diferencia negándose a aceptar lo que percibía como una verdadera tutela ejercida desde Moscú. La Iglesia Católica chilena, por su parte, se vio obligada a cambiar su estrategia de desarrollo cuando se le impuso, por acuerdo directo de El Vaticano con don Arturo Alessandri, la separación con el Estado en 1925. Su aplicación la condujo a distanciarse del partido conservador, abriendo el espacio necesario para el surgimiento de la futura democracia cristiana. La doctrina social de la Iglesia, definida por los Papas a partir de 1891 y la acción de León XIII con su Encíclica "Rerum Novarum", se constituyeron en un poderoso instrumento cohesionador de jóvenes conservadores de la década de los 30, dando lugar a la dinámica que, tras la formación del Partido “Falange Nacional”, desembocaría, en 1957, en la fundación del partido demócrata cristiano. A la luz de lo escrito en este panorama introductorio podemos decir: los desarrollos ideológicos dominantes de la política chilena durante casi todo el siglo XX correspondieron a respuestas dadas para la emergente sociedad industrial, inspirándose en modelos predominantemente europeos. Hoy existe un nuevo contexto.

Partidos petrificados

¿Cómo han enfrentado los partidos políticos chilenos el desafío del nuevo contexto? Me atrevería a comenzar afirmando que, de hecho, muy mal. Efectivamente, en este aspecto han estado virtualmente paralizados, como convertidos en estatuas de sal, mirando al pasado. No han comprendido lo sucedido en lo profundo de este planeta y cómo eso también se ha instalado en Chile. Hay demasiada nostalgia del pasado todavía y visiones basadas en realidades completamente superadas. Repasemos brevemente el abanico político de derecha a izquierda. La Derecha chilena, por ejemplo, aparece anclada en el pensamiento neoliberal, que abrazó vía Escuela de Chicago desde el comienzo de la dictadura de Pinochet y que impuso en el país al amparo de las armas. Y hoy, desde luego, con todavía escasas excepciones, sigue echando de menos los 16 años y medio durante los cuales gobernó sin contrapesos, protegida, repito, por una dictadura feroz, y que ella contribuyó a instalar y a legitimar. Por otro lado, no parece sentir motivos para cambiar, porque, a pesar de no controlar el poder ejecutivo, sigue siendo muy poderosa. Además, está satisfecha con el desempeño de la economía nacional, que sigue favoreciendo enormemente a sus representados. Los apoyos de algunos personeros a las políticas centrales del gobierno son un reflejo de esto. La Concertación, por su parte, ha quedado atrapada en las redes de la herencia dictatorial, particularmente al no enfrentar con más decisión el tema de la distribución de la riqueza y haber sido demasiado continuista en materia de política económica. Una rectificación inteligente resulta impostergable e imperativa para asegurar su vigencia. La Concertación ha sido, ciertamente, un logro histórico importante. El país ha crecido y los pobres han disminuido, aunque, casi como una paradoja fatal, la distancia entre sectores más favorecidos y menos favorecidos no ha disminuido, sino que, incluso, ha aumentado. La Izquierda extra-parlamentaria (¡qué injusticia!), sobre todo su núcleo más duro (el PC), sigue razonando en general como si la vieja sociedad industrial siguiera vigente. No acepta que haya desaparecido la "clase trabajadora" tradicional, aquella que Marx veía como portadora de las esperanzas de la humanidad. Hay nuevos alineamientos que descolocan a esta fuerza política, que se niega a reconocerlos. Hoy predomina una masa fragmentada por mecanismos nuevos y sutiles, que conforman la nueva realidad social.

La Globalización

El vendaval no diagnosticado adecuadamente se llama globalización. En el plano del pensamiento hay lo que se llama un cambio de paradigma. Los políticos y, en general, los sectores pensantes de Chile, aún no toman debida nota de él, ni menos sacan las consecuencias respectivas. No existe consenso en torno a lo que se entiende por globalización. Después de todo, esta es la realidad más compleja que le ha tocado vivir a la humanidad desde todos los tiempos. Pero, como veremos, la mayoría de las opiniones se concentra en la economía, sobre todo, en sus aspectos comerciales y financieros. No obstante, algunos apuntan a otras dimensiones que, sin duda, existen también. En un documento sobre este tema, preparado por personal del Fondo Monetario Internacional, el FMI, se lee:

“La globalización económica es un proceso histórico, el resultado de la innovación humana y el progreso tecnológico. Se refiere a la creciente integración de las economías de todo el mundo, especialmente a través del comercio y los flujos financieros. En algunos casos este término hace alusión al desplazamiento de personas (mano de obra) y la transferencia de conocimientos (tecnología) a través de las fronteras internacionales. La globalización abarca además aspectos culturales, políticos y ambientales más amplios."

“En su aspecto más básico la globalización no encierra ningún misterio. El uso de este término se utiliza comúnmente desde los años ochenta, es decir, desde que los adelantos tecnológicos han facilitado y acelerado las transacciones internacionales comerciales y financieras. Se refiere a la prolongación más allá de las fronteras nacionales de las mismas fuerzas del mercado que durante siglos han operado a todos los niveles de la actividad económica humana: en los mercados rurales, las industrias urbanas o los centros financieros.”

Un proceso, no una ideología

Castells, a su vez, dice: “Se trata de un proceso objetivo, no de una ideología, aunque haya sido utilizado por la ideología neoliberal como argumento para pretenderse como la única racionalidad posible. Y es un proceso multidimensional, no sólo económico. Su expresión más determinante es la interdependencia global de los mercados financieros, permitida por las nuevas tecnologías de información y comunicación y favorecida por la desregulación y liberalización de dichos mercados. Si el dinero (el de nuestros bancos y fondos de inversión, o sea, el suyo y el mío) es global, nuestra economía es global, porque nuestra economía (naturalmente capitalista, aunque sea de un capitalismo distinto) se mueve al ritmo de la inversión de capital. Y si las monedas se cotizan globalmente (porque se cambian dos billones de dólares diarios en el mercado de divisas), las políticas monetarias no pueden decidirse autónomamente en los marcos nacionales.”
<br />
La Real Academia de las Lengua define globalización como "la tendencia de los mercados y las empresas a extenderse alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales".

En suma, no estamos ante un fenómeno completo y terminado. Debemos contemplarlo como un largo proceso inacabado en el que el capital lucha por ampliar su dominio. Otras fuerzas, más sociales y humanas, que financieras y comerciales, aparecen como víctimas de este proceso y se movilizan en contra de lo que denominan “globalización neoliberal”. En realidad, se trata, cuando se la califica así, de una versión de dicho fenómeno, la más fuerte hoy en día, pero que no por eso deja de ser solamente parte de un fenómeno mayor: la globalización. Las citas transcritas dan una idea del fenómeno, sin agotarlo, por supuesto. En este marco tendrán que actuar en el futuro todas las fuerzas políticas. Las que lo comprendan mejor y conciban las propuestas más adecuadas para manejarlo asumirán el liderazgo y perdurarán. Las demás quedarán irremediablemente en el camino.

Volviendo a Chile

Aterrizando de nuevo en Chile, para poder renovar el pensamiento ideológico y político en esta tierra se requiere un diagnóstico certero de la etapa actual. El esfuerzo por hacer es similar al que protagonizó el economista Jorge Ahumada al comenzar la década de los años 60 del siglo recién pasado, cuando en su notable libro "En vez de la miseria", dijo que Chile atravesaba por una "crisis integral" y que, a partir de ella, había que construir un futuro mejor. En respuesta a ese diagnóstico surgieron en forma sucesiva tres grandes proyectos, que tuvieron expresión histórica concreta: comenzó con la "revolución en libertad", encabezada por Eduardo Frei Montalva, siguió con la "revolución socialista democrática" de Salvador Allende" y concluyó con la "contra-revolución, o, también, revolución neoliberal" de Pinochet. Un historiador, Góngora, llamó a estos proyectos "planificaciones globales". El Chile que tenemos hoy es, en muchos aspectos, una mezcla de lo que hizo Pinochet y lo que han realizado los tres gobiernos de la Concertación. Hay cosas que estos últimos, naturalmente, cambiaron en dirección a la redemocratización política, como la reforma constitucional recién aprobada, pero muchas cosas siguieron, hasta hoy, en pie, particularmente en el campo económico y social. El modelo vigente, en especial con las correcciones que le introdujo la Concertación ("crecimiento con equidad", por ejemplo), puede mostrar logros, pero ha sido incapaz de redistribuir riqueza en el país. Han disminuido los pobres y los indigentes en cantidades importantes, pero la brecha entre los que más tienen y los que tienen menos, ha crecido o, en el mejor de los casos, se ha mantenido igual. Del Chile construido por Frei Montalva y Allende quedan ciertos "legados" valiosos, pero muy poco de lo que hicieron. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, el mundo entero ha cambiado radicalmente y lo que vino después, comenzó destruyendo lo hecho y creando un modelo distinto de desarrollo.

La Solidaridad

Hay un valor, la solidaridad, expresión social y política del amor al prójimo, que está muy ausente en leyes e instituciones. Introducirlo es una tremenda tarea, porque se trata de encarnarlo en cada aspecto de la vida nacional. Pero ese es el mayor desafío del futuro. Si queremos un Chile capaz de acoger a todos sus hijos, permitiéndoles un desarrollo humano elevado, este tema de la solidaridad deberá ser resuelto adecuadamente. Los partidos políticos van a ser, en el futuro inmediato, decisivos para encontrar un camino. Su destino va a depender del acierto o desacierto con que actúen en este terreno. Pero otros actores van a tener que estar presentes en esta tarea. El mundo académico tendrá mucho que decir. Después de todo, es el sector más permanentemente pensante de nuestra sociedad. Sustraerse a este esfuerzo equivaldría a una capitulación. Los jóvenes, insertos en los partidos o en el mundo académico, o en cualquier otra instancia, como profesionales, técnicos, etc., tampoco pueden estar ausentes. Es ante todo su futuro lo que está en juego. Al final, los ciudadanos, sin exclusión alguna, están llamados a participar en esta renovación ideológica y política a llevarse a cabo. La realidad que teníamos hace treinta o cuarenta años cambió completamente y a todos nos desafían las transformaciones que está produciendo este mundo globalizado. Nada va a volver atrás. Vamos aceleradamente hacia nuevos horizontes, aunque no nos demos cuenta de ello. Pese a que he esquematizado mucho, quizá lo expuesto sirva para iniciar conversaciones o diálogos.

PALABRAS DE OTTO BOYE DESPIDIENDO A SU HERMANO GUSTAVO EN EL CEMENTERIO DE PLAYA ANCHA EN VALPARAÍSO (4.3.2003)



Al despedir los restos mortales de mi hermano Gustavo quiero compartir una muy breve reflexión con todos los presentes, que debiera traernos consuelo.

Estamos dejando en este lugar sus restos mortales, o sea, lo que muere. Sin embargo, la presencia de tantos amigos y parientes habla de una fuerza invisible muy viva, de algo que no muere, de algo que perdura y queda para siempre entre nosotros.

¿Qué es ese algo?

Pienso que se resume en la palabra espíritu o, tal vez, alma. Se trata, en todo caso, de una realidad que todos podemos conocer y reconocer fácilmente.

Gustavo, entonces, se queda entre nosotros. Está vivo aquí, en esas realidades que muchos han expresado en este día. Está vivo en esa fuerza grande que nos ha impulsado a venir hoy.

Está vivo en todo lo que él irradió con tanta intensidad, hasta hacernos pensar, en su recuento, en una vida larga y que nos lleva a comprobar la relatividad del tiempo. Gustavo vivió tanto, tan intensamente, que podríamos hablar de muchas vidas en una.

Por esto y siguiendo una actitud muy suya, siento más alegría que tristeza en este momento. Lo que ha muerto es lo que tenía que morir: un cuerpo que ya no resistía más.

Pero lo que vive es mucho y eso está entre nosotros, en forma individual y colectiva. Individual, porque cada uno se queda con mucho que permanece de Gustavo en él. Colectiva, porque una comunidad, este Valparaíso que tanto amó, dispone ahora de este espíritu que se incorpora para siempre en su vida y en su ya rica historia social y cultural.

Agradezco esta presencia y este testimonio de todos los que han venido y de los muchos que no pudieron estar. Es una presencia y un testimonio de que Gustavo está vivo y seguirá vivo.


Valparaíso, 4 de marzo de 2003.

Tuesday, May 30, 2006

DISCURSO DE APERTURA DE ETAPA PREPARATORIA DE LA XXIX REUNIÓN ORDINARIA DEL CONSEJO LATINOAMERICANO

Caracas, 24 de noviembre de 2003
Señoras y Señores representantes:

Esta es la última vez que intervengo para inaugurar esta fase técnica del Consejo Latinoamericano. Para mí, es hora de balances y conclusiones, surgidos de una experiencia de cuatro años a cargo de este organismo multilateral. Para ustedes, hora de decisiones sobre el futuro del SELA, comenzando por la elección de mi sucesora o sucesor.

En lo que me corresponde, creo que todos podrán estar de acuerdo conmigo si parto diciéndoles que estos años no fueron fáciles, tanto para el SELA, como para la realidad que refleja, esto es, la totalidad de la vida de ALC.

Comenzaré por destacar la condicionante influencia de la política en la economía. Hubo en numerosos países de la región cambios democráticos normales, con sendas elecciones presidenciales y parlamentarias. Pero, también, hubo tensiones tan graves, que precipitaron algunas caídas sonadas, que, por fortuna, tuvieron siempre salidas democráticas. No deja de ser notable este hecho para un continente que, durante toda su historia anterior, nunca vivió con tantos sistemas democráticos funcionando simultáneamente como ahora.

Pero no nos engañemos. Falta mucho todavía para que podamos hablar de una región políticamente consolidada en la democracia, entendida como la participación amplia del pueblo en las tareas y los bienes de la nación, o como genuina forma política, representativa y participativa, de los pueblos. Hay diferencias en la misma manera de entender este sistema y prácticas muy diversas y no siempre claras. Queda mucho por hacer.

En la economía estos años fueron complicados. En efecto, prácticamente a partir de 1998, las economías de ALC han mostrado un desempeño errático de sus principales indicadores económicos. Dos de ellos tienen importantes repercusiones: el producto interno bruto o PIB, y el producto interno bruto per cápita (PIB/pc). El primero evidencia un alicaído crecimiento de la producción total de tan solo 0.9% como promedio anual, mientras el segundo muestra una contracción de -0.5%. Estos valores han permitido hablar de "media década perdida". Podría profundizar más, pero lo dicho basta para apoyar la sensación de haber atravesado por grandes dificultades en este período.

Pasando al SELA debo comenzar por señalar algunos logros generales en su funcionamiento. Veo cuatro realidades dignas de destacar:

La primera estuvo en la infraestructura. Haber logrado recuperar la sede, mediante su reconstrucción total en tiempo record de seis meses, constituyó un hecho mayor, que contribuyó a mejorar rápidamente la calidad del trabajo de la Secretaría. Su personal y todos los Estados Miembros del SELA han contraído una deuda de gratitud con el Gobierno de Venezuela y, en especial, con su Presidente, que tomó la decisión en el momento en que tuve la oportunidad de plantearle el problema que se había creado con el devastador incendio de su sede. La entrevista tuvo lugar el 8 de febrero de 2001 en la Casona. La resolución fue instantánea y los exigentes plazos que en ese mismo momento se fijaron fueron escrupulosamente cumplidos. La sede reconstruida, en la que estamos ahora, fue reinaugurada por el Presidente Chávez el 24 de julio de 2001 en acto solemne.

La segunda realidad a destacar está en la renovación del equipo internacional. Creo que pasamos de uno muy bueno, pero que estaba completando sus respectivos períodos y no podía seguir, a otro excelente que me acompañó en forma óptima durante parte de mi mandato y que, con total solvencia profesional, podrá secundar de la misma forma a mi sucesora o sucesor.

La tercera estuvo en una dimensión que me atrevo a calificar de espiritual y de clave para la marcha de estos cuatro años. Me refiero a una cierta mística de trabajo que llevó al personal, en general, a hacer sacrificios de todo tipo con tal de asegurar que la Secretaría siguiera funcionando inclusive en momentos en que debiera haber paralizado sus tareas por falta de recursos. Le rindo el más emocionado de los homenajes a todos los que participaron en este esfuerzo. La región entera puede enorgullecerse de este equipo que trabaja por abrirle mejores horizontes a todo el conjunto. No se cuenta todos los días con un activo humano de esta calidad.

La cuarta realidad se encuentra en la presencia pública. El SELA se hizo presente, en medio de sus dificultades, en numerosos foros a los que fue invitado. Creo, sin falsa modestia, que los pocos que llevamos la voz del SELA fuera de su sede, lo colocamos en un nivel que siempre recibió reconocimientos múltiples, por la calidad de sus presentaciones, el acierto de sus pronósticos, el profesionalismo en la organización de eventos y en las asesorías solicitadas. La presencia también creció cuando hicimos esfuerzos, en algunos casos muy exitosos, para convencer al mundo académico de la necesidad de hacer un esfuerzo creciente y sistemático para "pensar la integración". No menos importante fue la presencia del SELA a través de INTERNET. Su página web, que fue sustancialmente perfeccionada, ha aumentado constantemente el número de sus usuarios. El listado de receptores de correo electrónico diario con informaciones relevantes de la región crece permanentemente.

Pasando ahora a las reestructuraciones, sucede que al hacerme cargo del SELA estaba vigente la acordada en 1998, en la que había tomado parte como Embajador de Chile en Venezuela y ahora, cuando dejo el cargo, existe un nuevo proceso reestructurador en marcha.

Respecto al proceso que culminaba con mi nombramiento, el mismo quedó inconcluso. El componente de la reducción de una parte del personal no se logró totalmente debido a la falta de recursos. Pienso también que debió esperarse un tiempo mayor para evaluarlo, porque tener a un organismo sometido a sucesivos y continuos esfuerzos de esta naturaleza puede matarlo en medio del camino, más todavía cuando quienes acuerdan las medidas son los primeros en no cumplirlas al no proporcionar los recursos que se necesitan.

En cuanto al segundo y actual proceso reestructurador, algunas medidas de este Secretario que se va, lograron avanzar un poco, pero, otra vez, están en parte paralizadas a la espera de los recursos.

Refiriéndome ahora al Programa de Trabajo vale la pena destacar que, a pesar de muchas de las limitaciones señaladas ha existido un alto porcentaje de cumplimiento del mismo. Incluso logramos este año producir y publicar, conjuntamente con la Universidad Autónoma de México, tres libros sobre comercio y desarrollo, seguimiento de la Cumbre de Doha y un análisis sobre el ALCA. No debe sacarse de aquí la liviana conclusión de que el SELA podría funcionar entonces con un presupuesto aún menor que el actual, pues, a lo menos en parte, este resultado se funda en ciertos aportes extra-presupuestarios provenientes de instituciones que cooperan con el SELA. El caso más notable, que me acompañó durante todo el período, se lo debemos a España y a muchos países que participan en el proyecto llamado IBERPYME, que están pagando cuotas para el funcionamiento del mismo.

En este breve recuento de aspectos importantes, deseo todavía hacer mención a algunos puntos que tienen incidencia en el trabajo del SELA y que ponen de relieve el lugar que ocupa y puede ocupar en el desarrollo de la región.

Las Secretarías Pro Témpore de las Cumbres Iberoamericanas le han pedido al SELA su cooperación. Las dos últimas experiencias a este respecto se tuvieron cuando dichas tareas estuvieron en manos de República Dominicana en 2002 y Bolivia en 2003.

La Secretaría Pro Témpore del Grupo de Río, en manos de Perú durante el presente año, le pidió al SELA su cooperación. Aparte de firmarse un Memorando de Entendimiento entre ambas instancias, se realizó todo lo solicitado, incluyendo un mandato presidencial de hacerle seguimiento a sus acuerdos, que también fue extendido a la CEPAL y ALADI.

El SELA aceptó también cooperar con el G-77, realizando en su sede una reunión de los países latinoamericanos que participan en él. Allí también se acordaron mandatos con petición al SELA de hacerle seguimiento.

El SELA consolidó su condición de punto focal de la cooperación regional. Esto quedó particularmente de manifiesto en las Reuniones Ordinarias, la XV y la XVI, de Directores de Cooperación de ALC, realizadas en Montevideo en 2002 y en Panamá en 2003 respectivamente.

El SELA organizó en marzo de 2001, con apoyo del Banco Mundial y la CAF, un importantísimo Taller sobre el tema agrario y la OMC, que le permitió a los presentes, en su mayoría responsables del tema en sus países, intercambiar experiencias y puntos de vista con miras a enfrentar este asunto dentro de un marco de entendimiento y coordinación entre los países de nuestra región.

Al cumplir nuestro organismo 25 años de existencia se realizó un panel con presencia de sus ex Secretarios Permanentes. Sus intervenciones tienen la mayor de las vigencias, porque ilustran de modo elocuente el potencial, mal utilizado hasta ahora por los Estados Miembros, que tiene el SELA.

En un Taller que organizamos para reflexionar sobre la región y el papel del SELA en 2001, al final del mismo, un participante, que ha sido dos veces Vice-Ministro de Relaciones Exteriores de su país señaló: "Si nuestros Ministros de Relaciones Exteriores hubiesen estado aquí presentes escuchando atentamente el debate que hemos tenido, habrían decidido sin vacilar potenciar al SELA en vez de debilitarlo, como se ha estado haciendo desde hace varios años."

La última mención me conduce a la reflexión final. El SELA no fue una creación caprichosa de la región. Obedecía a una necesidad que persiste: la de tener un foro propio, económico ciertamente, pero con sus dimensiones políticas siempre presentes, donde la región como tal pudiese pensarse a sí misma, coordinarse a sí misma y construir paso a paso su indiscutible identidad. La señal que se ha estado dando después con el debilitamiento del SELA es mala -¡¡muy, pero muy mala!!- para la región. Mi llamado, al terminar el mandato que todos los Estados Miembros, sin excepción, me dieron por aclamación, es a detener este pésimo curso de acción y a devolverle al SELA su fuerza original. Este llamado arranca de una sabiduría popular sencilla, pero profunda, que expresara, en versos inolvidables, el gaucho Martín Fierro:

"Los hermanos sean unidos,
porque esa es la ley primera.
Tengan unión verdadera
en cualquier tiempo que sea.
Porque, si entre ellos pelean,
se los comen los de ajuera."

Esto ya lo habían dicho los mayas en el Popol-Vuh cuando afirmaron:

"Que se llame a todos
que vengan todos
que no se quede ni uno ni dos de nosotros
atrás de los demás."

¿Nos dejaremos comer por los de afuera? ¿Dejaremos a algunos detrás de los demás? Espero, de todo corazón, que no sea así y que tengamos la sabiduría, el coraje y la decisión de permanecer unidos y de utilizar un instrumento ya probado, el SELA, como el germen de la unión grande que venimos predicando desde los días de la Independencia.
Muchas gracias

Sunday, May 28, 2006

ESCRITOS A PROPÓSITO DE LAS ELECCIONES CHILENAS

(Desde el más reciente al más antiguo)
8.1.2006: COMENTARIOS A SIETE DÍAS DE LA SEGUNDA VUELTA


1.- Piñera no resuelve la cuadratura del círculo.- El candidato de la Alianza no logra resolver el dilema. Cuando trata de conquistar el voto UDI que apoyó a Lavín, pierde en el centro político. Como los necesitaría virtualmente a todos para ganar, tiene que hacerlo. Pero como sabe que eso es en la práctica imposible, busca conquistar votos de centro. Al hacerlo (humanistas cristianos, afirmación de que admira los gobiernos de Frei Montalva y Patricio Aylwin y que los gobiernos, de Pinochet y de Allende fueron malos, etc.) pierde votos por la derecha de ciudadanos que votaron por Lavín. ¡Es la cuadratura del círculo! Pienso que no la va a resolver y le va a costar la derrota.

2.- Un sitio para consultar cada doce horas.- Hay un sitio web curioso: www.bolsaelectoral.cl Se trata de un proyecto, entre las Universidades de Chile y de Chicago, por el cual se toma la temperatura electoral de los candidatos por un camino diferente al de las encuestas. Cada 12 horas hay un corte que da un nuevo resultado (a las 12 del día y a las 24 horas). Es original al menos, aunque no pueda aún decir nada más al respecto. Al momento de escribir estas líneas acaba, hace un momento, de darse el último corte: Piñera obtiene 37% de las preferencias, mientras Bachelet llega al 63%. Desde el debate presidencial, Piñera va en picada hacia abajo, mientras Bachelet comenzó a subir fuertemente. No digo más, para que los lectores vayan directamente al sitio. Allí está expuesta, también, la metodología utilizada.

3.- Dos encuestas reveladoras.- Una encuesta sobre el debate de los candidatos (Time Research) y otra del diario La Tercera sobre la segunda vuelta, dan como ganadora a Michelle Bachelet. El dato más revelador de lo dicho más arriba, en el primer comentario, indica que Piñera ha volcado a su favor sólo el 43% del lavinismo. De ser cierto este dato –y no tengo antecedentes que me hagan dudar- el resultado de la segunda vuelta puede muy bien estar en el marco de mi pronóstico: 47% para Piñera y 53% para Bachelet. (Contiene una modificación a favor de Piñera, a quien le había dado como techo el 45% un tiempo atrás).

4.- La Tercera y El Mercurio dominicales parecen dar por vencido a su candidato presidencial.- Estos dos diarios traen los domingos mucho análisis político y entrevistas significativas. Cualquier lector atento verá que hoy la atmósfera adversa a Piñera, en ambos diarios, ya anuncia el resultado del próximo domingo favorable a Michelle Bachelet. La Tercera, más cercana a la UDI creo, irradia este ambiente de un modo muy contundente. El Mercurio, que podría estar más cerca de Piñera y de RN, tampoco hizo un esfuerzo para convencer al lector de que su candidato ganará. A lo más que llegó es a afirmar que Piñera ganó el debate –¡lo que no es cierto, por lo demás!- pero que Bachelet encabeza las preferencias para la elección. A los que puedan y duden de lo que digo aquí, les recomiendo hacer por sí mismos el ejercicio de leer la sección de Reportajes dominicales de estos dos diarios.



5.1.2006: COMENTARIOS DE RECTA FINAL

Son muchos los comentarios que pueden hacerse en la recta final, que comenzó anteayer lunes. Me conformaré, una vez más, con unos pocos:

1.- Imposible ocultarlo: la UDI y Lavín no están cómodos apoyando a Piñera.- Al lector atento: sígale los pasos a este hecho y va a saber por qué a Piñera le van a faltar los votos para alcanzar el 50% más uno de los votos requeridos para ser Presidente.

2.- Otro hecho inocultable: los humanistas cristianos de Piñera no le aportan votos nuevos.- Otra vez al lector atento e informado: hágale también seguimiento a este punto. Primero, no le traen votos nuevos a su molino, pues con toda certeza el 99% de ellos ya votó por él en primera vuelta. Pero, segundo, sobre todo mire lo que pasará después de la elección del 15 de enero. Ahí verá, si pierde Piñera, cómo abandona a este grupito y se olvida de sus declaraciones. Y si, como es improbable, llegara a ganar, mire atentamente los premios que otorgará. Ellos hablarían mucho de la personalidad real de este personaje.

3.- Después del debate, más que nunca sigo pensando que Bachelet gana.- Creo que el triunfo de Bachelet será categórico y no tan estrecho como lo fue el de Lagos sobre Lavín. El debate presidencial de anoche fue decepcionante para Piñera y muy bueno para Bachelet. Piñera necesitaba avasallar a su contendora en el debate para pretender pasar a la punta de las preferencias. No lo logró. Trató de ser muy confrontacional y provocador. Bachelet no cayó en esta dinámica, estuvo tranquila, relajada, empática con el público, asertiva y segura. Un analista partidario de Piñera confesó anoche su impresión de que su candidato perdería el 15 de enero, pues no lograba conquistar muchos votos nuevos del centro político, pese a los esfuerzos hechos por él en ese sentido. Lo hizo nada menos que en Chile Visión, el canal de propiedad de Piñera. Me dejó perplejo este hecho, pero contento.



27.12.2005: COMENTARIOS POSTNAVIDEÑOS

Ya pasó Navidad y el tiempo se acorta para la elección presidencial. Sobran cosas para comentar, pero, como lo anunciamos desde el comienzo, mantendré el propósito de colocar aquí un número limitado de notas breves. Aquí va la cuarta entrega:

1.-Habla el episcopado. La última declaración de los obispos, en el sentido de que "el cristianismo no se identifica con ningún partido político en particular", tiene una larga historia tras de sí y no puede ser presentada como algo nuevo. En 1934 el Vaticano definió esto para Chile de un modo categórico, a través de Monseñor Pacelli, que poco después sería elegido Papa con el nombre de Pío XII. Esto abrió las puertas a la emergencia de la DC, que partió de la Juventud Conservadora en 1935, se convirtió en Partido autónomo en 1938 con el nombre de Falange Nacional y, finalmente, uniéndose con nuevas corrientes social cristianas que se siguieron desprendiendo del Partido Conservador, fundaron todos ellos el Partido Demócrata Cristiano de Chile. Para la DC, que nunca fue un partido confesional, o sea, dependiente de la Iglesia Católica, la ratificación de esta línea es positiva. Nadie puede arrogarse la representación de la Iglesia en la arena política, como tratan de hacerlo todavía algunos personajes bastante trasnochados. (Sobre el tenor completo de la declaración episcopal habría mucho que decir, pero eso sería muy largo. Quizá escriba algo más adelante.)

2.- Dolor de cabeza derechista por sustitución del sistema binominal.- El rechazo de la Alianza por Chile de la propuesta del Ejecutivo para terminar con el sistema binominal puso en aprietos a Piñera, pues lo obligó a mostrar su liderazgo en el conglomerado que lo sostiene políticamente y salió mal parado del enfrentamiento. La UDI impuso su voluntad y ahí terminó todo. RN se inclinó y el candidato también. Esta escena volverá a repetirse la semana que viene en el Senado, pues el Ejecutivo insistirá en dejar resuelto ahora este tema. Se ha querido mostrar esto como una maniobra. ¿Y? La lucha electoral ¿no está hecha de estas escaramuzas? ¿Son por eso despreciables? Las quejas en ese sentido sólo esconden el fondo del asunto: en un tema tan decisivo para mejorar la calidad democrática del sistema chileno, el sector que ha logrado con el sistema binominal una representación mayor que la reflejada en los votos ciudadanos es la Alianza y, dentro de ella, la UDI. El asunto no es, por lo tanto, menor y está bien que la ciudadanía sepa quiénes se niegan a que su voluntad sea mejor reflejada en el Parlamento. La falta de liderazgo de Piñera puso de relieve lo que sería un gobierno hipotético de él: inestable, sometido a la UDI en la Alianza y obligado a negociarlo todo con la Concertación, que tiene mayoría en las dos ramas del Parlamento. Esconder esto es lo que se trata de hacer cuando se le reprochan a Lagos estas "maniobras". Por la importancia del tema, estoy con Lagos en esta conducta.Bachelet sigue adelante. 3.- Sigo pensando que Michelle Bachelet ganará la segunda vuelta.- No percibo a Piñera logrando encantar al 100% de los votantes de Lavín, a quien he visto pidiendo votar por Piñera en forma casi heroica, pero irradiando amargura y poca convicción de que ese sea el mejor camino para Chile. La propia UDI no está actuando con la energía de antes y eso ya lo siente gente que votó por ellos y que ahora lo harán en blanco o por Bachelet. Tampoco veo a Piñera ganando voluntades nuevas, subrayo nuevas, en el llamado centro político. Los que él exhibe ahora ya votaron por él en primera vuelta, sólo que más silenciosamente. La DC cerró filas, como era de imaginar, y no registra pérdidas graves. A la vez, el electorado que votó por Hirsch ya tiene, en su inmensa mayoría, una decisión favorable a Bachelet. El PC, que hoy no logra más de un 6 o 7% de apoyo, está atravesado por una crisis cupular que lo ha paralizado en su decisión y debilitado ante electores que, en silencio, ya optaron sin esperar las órdenes superiores. (Analizar las causas por las que el PC no se ha recuperado ante el electorado a partir de 1990 es también un tema largo e importante, que, por desgracia, no podemos hacer ahora. Ya llegará un momento más tranquilo para intentarlo, pues se trata de un hecho aleccionador.)



19.12.2005: COMENTARIOS DESPUÉS DE LA PRIMERA SEMANA

Pasada una semana después de la primera vuelta ya quedan 28 días para la elección del 15 de enero. El tiempo vuela y los candidatos trabajan intensamente por ganar adherentes. Mis comentarios a estas alturas son:

1.- Nuevo error de Piñera.- Piñera ha cometido nuevamente un error que debería costarle caro: ha descalificado a su rival de un modo que recuerda sus referencias a Evelyn Mathei, que, en su momento, lo sacaron de la contienda presidencial antes de entrar en la recta final. Ahora ya está en ella y vuelve al ataque descalificador. Al frente tiene a una mujer altamente valorada por la ciudadanía, que está a menos de cinco puntos porcentuales de alcanzar el apoyo necesario para ser investida como primera mujer que llega a la Presidencia de la República en toda la historia de Chile. Aquí hay algo que huele a machismo de la peor especie. Creo que este ataque provocará la reacción negativa de muchas mujeres que no votaron por Bachelet en primera vuelta y lo harán, en cambio, el 15 de enero.

2.- Problemas de la DC.- La DC ha estado en problemas que mucha gente, casi siempre desde afuera, considera incomprensibles. Se considera un descalabro el resultado electoral. Personalmente diría que debe distinguirse entre el apoyo ciudadano y los cargos obtenidos. En lo primero la DC volvió a crecer: obtuvo casi 200 mil votos más que en las parlamentarias del 2001. Porcentualmente hablando, habiendo partido con un 18,9% en esa ocasión, y subido a 20,7% en las municipales, ahora ha llegado al 21,44%. Eso se llama, en cualquier parte, recuperación. El problema se suscita en la conversión de este apoyo en mandatos. Ahí hubo pérdidas serias que podrían deberse a un manejo torpe de la negociación con los otros partidos de la Concertación, al sistema binominal o, lo que es lo más probable, a ambas cosas a la vez. El análisis debiera focalizarse en torno a este punto para poder arribar a conclusiones que sirvan para la ocasión siguiente. Y en cuanto a las responsabilidades políticas, ellas debieran analizarse en marzo con más calma. Ahora toda la DC debe estar trabajando por Michelle Bachelet. No hay tiempo para profundizar ahora en el problema descrito.

3.- Cifras dicen algo, aunque nunca todo en la política.- Aunque los números no pueden ser analizados estáticamente, sin tomar en cuenta los factores políticos y psicológicos que siempre existe en una lucha como la librada en el presente, es interesante subrayar que la votación sumada de Piñera y Lavín, que alcanzó a 3.353.035 preferencias, es inferior en 25.976 votos a los obtenidos por el segundo en 1999. Esto pone de relieve la difícil tarea que tiene Piñera por delante. No puede perder un solo voto de Lavín y la UDI, si quiere tener una posibilidad; y eso se ve como muy improbable. Hasta ahora, el derrotado lavinismo no parece muy entusiasmado con Piñera. El propio Lavín y su familia se han tomado un merecido descanso, cosa que no hubiera sucedido jamás si él hubiese ganado el segundo lugar el 11 de Diciembre. Entretanto, el candidato Piñera, para conquistar a los ciudadanos que marcaron su preferencia por Lavín, debe hacer un discurso de derecha neoliberal, que le resta votos por el centro. ¡La cuadratura del círculo!

4.- El problema expuesto por Diego Sepúlveda.- Diego Sepúlveda ha expuesto un problema real que le afecta y que me toca el alma, porque tengo hijos y nietos que enfrentan estos problemas, no siempre en condiciones óptimas. Creo que su exposición es clara y merece atención de quienquiera llegue a la Presidencia el 15 de enero. Su caso muestra una tarea pendiente, entre las muchas que existen. Hacer de Chile una sociedad justa y, sobre todo, solidaria, es una tarea monumental. Nuestra aporreada patria no es ya un conjunto pequeño de personas. Cuando nací en 1937 la población de Chile, si no me equivoco, estaba por los 5 millones de habitantes. Hoy ya va para los 17 millones. Además, tiene una historia complejísima. Durante la dictadura de Pinochet se impuso un modelo consumista y de masas, con una economía de mercado basada en el lucro y la competencia, que ha estimulado a fondo el individualismo más exacerbado. Pasar a un modelo de economía social y ecológica de mercado es la tarea, basada en la solidaridad y la sustentabilidad medioambiental, pero ello requiere el esfuerzo y la convicción de todos los actores. Y eso no lo veo para nada en un sector, el de la derecha, y tampoco está bien claro en todos los actores de la Concertación. En este contexto es donde me explico estas fallas (¡y muchas más!) que afectan a jóvenes tan meritorios como Diego Sepúlveda. Corregirlas lo antes posible es un deber por el que deberemos luchar ¡"sí o sí"!



16/12/2005: NUEVOS COMENTARIOS

Vuelvo a presentar algunos comentarios. Aquí van:

1.- La campaña de la segunda vuelta ya está tomando velocidad e intensidad.- Al existir dos candidatos, el debate se polariza más. Ahora es Bachelet versus Piñera y punto. Antes tuvimos a ratos escenarios donde Lavín y Piñera se combatían duramente y hasta se olvidaban de la candidata concertacionista. Al otro lado, como la candidatura de Hirsch fue siempre testimonial y sin el objetivo de ganar la Presidencia, siempre disparó más fuerte sobre los candidatos de derecha que sobre Bachelet, aunque también lo haya hecho. Ahora todo se reduce a dos opciones y eso le da más dramatismo al enfrentamiento. Se darán con todo, como ya lo comenzaron a hacer. 2.-Sigo creyendo que va a ganar Michelle Bachelet. Faltándole apenas 5 puntos porcentuales para salir victoriosa, tiene bastante terreno donde crecer y pocas deserciones (ojo: los "humanista cristianos pro Piñera" ya votaron por él en la primera vuelta... ¡No son votos nuevos!). Hay un porcentaje de 6%, aproximadamente, de votantes concertacionistas que no votaron por Bachelet y lo hicieron en cambio por candidatos a parlamentarios de la Concertación. Con un buen trabajo de estos mismos, puede recuperarse una parte importante de ese 6%. Los votantes de Hirsch están decidiendo por su propia cuenta votar por Bachelet. No quieren favorecer a Piñera. Y todavía hay, en el mundo popular que apoyaba a Lavín, ciudadanos que no van a votar por Piñera, porque lo ven como “ese multimillonario que es el candidato de los ricos”, como le escuché decir ayer a un pasajero en el metro-tren entre Valparaíso y Limache, que había votado por Lavín en la primera vuelta y que ahora lo haría, como lo dijo a quien lo quisiera oir, por Bachelet. 3.-Piñera tiene la pista terriblemente más pesada. Necesita subir del 25,44% que obtuvo, al 50% más un voto, si quiere ganar. Tiene que aumentar su votación en casi 100%. Tiene donde crecer, pero con metas demasiado altas. Si no vuelca todos los votos de Lavín hacia su candidatura, puede darse por perdido. Me pregunto: en el secreto de la urna, ¿van a votar todos los que apoyaron a Lavín ahora por Piñera? Por ejemplo, ¿va a votar por él, en el secreto de la urna, la senadora Evelyn Mathei? Para mover a su gente a favor de Piñera, la UDI tendría que trabajar con entusiasmo en su favor. ¿Lo van a hacer? El otro sector para crecer es el centro, pero eso tiene límites. La DC ya cerró filas y ahora se habla de algunos “pro-DC” que lo apoyarían. No serán muchos. En realidad, la única esperanza de Piñera es la ofensiva mediática y el uso masivo del dinero. Sigo colocando su techo no más allá del 45%.



16.12.2005: LAS ELECCIONES PARLAMENTARIAS

No debemos olvidar decir, aunque sea ahora en forma breve, algunas cosas sobre las elecciones parlamentarias. Creo que es la primera vez que se realizan estas elecciones simultáneamente con las presidenciales. En el futuro va a ser siempre así, de modo que tendremos que acostumbrarnos. El hecho complicó un poco la fluidez de todo el acto, sobre todo donde hubo que votar por diputados y senadores. Ahí, el elector debió emitir tres votos. La tardanza en cerrar de muchas mesas pudo tener algo que ver con este hecho nuevo. La intención de los creadores del sistema binominal (Pinochet y la Derecha que lo apoyó), de asegurar casi un empate entre gobierno y oposición, fue quebrada esta vez, no por el Pacto Juntos Podemos Más, que de nuevo fracasó en el intento, sino por un candidato a senador independiente en el extremo Sur y por haber logrado la Concertación doblar en varias partes (la Alianza sólo pudo hacerlo en las Condes para diputados), consiguiendo, también por primera vez, mayoría en ambas cámaras.

El nuevo parlamento, a inaugurarse el 11 de marzo de 2006, trae caras nuevas y, en la mayoría de los casos, más jóvenes. ¿Significará esto aire fresco, nuevas ideas, renovación verdadera? Se verá en el camino. La ausencia de muchos parlamentarios con experiencia podría echarse de menos. En el senado será notoria la ausencia de Gabriel Valdés, Andrés Zaldívar, Alejandro Foxley y José Antonio Viera-Gallo, excelentes senadores, los cuatro de la Concertación. En la Derecha se echará de menos a Mario Ríos de Renovación Nacional. (Se me pueden escapar algunos de ambos lados, pues estoy citando de memoria...)

Un hipotético gobierno de Piñera, con este nuevo parlamento, no sería de fácil manejo. Tendría oposición en ambas cámaras. En todo lo dependiente del legislativo viviría muy frenado. Por mucho que al final llegase a acuerdos de compromiso, a lo que estaría obligado, no podría imponer sus ritmos, ni sus ideas, a su amaño. Por la personalidad acelerada e hiperkinética de este candidato, aquí estaría la principal fuente permanente de conflictos. Michelle Bachellet, sin disponer de un dominio total para cualquier cosa (le faltarán votos para los casos, como el cambio del sistema binominal, que requieren quorum calificado), podrá llevar a cabo su programa en forma más fluída. Esta es otra razón poderosa para pensar que le conviene más al país esta candidata como Presidenta para los próximos cuatro años, que el candidato de la Derecha.

Dada la intensidad que ya ha adquirido la campaña de la segunda vuelta, dejaré hasta aquí este análisis. Podría haber sido más completo, pero será sacrificado esta vez por la circunstancia anotada.



14/12/2005: PRIMEROS COMENTARIOS

Invitado por Diego Sepúlveda a participar en este blog de "jóvenes de 18 años", como me lo advirtió, he aceptado gustoso, a pesar de tener 68 años de edad y estar ya escribiendo sobre política en mi propio sitio (http://ottoboye.blogspot.com). Lo haré siempre con comentarios breves, que tratarán de clarificar con altura algunas cosas que se dicen y se dirán durante este mes hasta las elecciones del 15 de enero. Aquí comienzo con unos pocos:

1.- Quiero aclarar desde la partida, para los que no me conocen, que estoy con Michelle Bachelet. Milito en la DC desde muy joven y dedico gran parte de mi tiempo al análisis político. He consagrado mi vida al estudio de la política y trato siempre de dialogar y escuchar al otro, particularmente al que no piensa como yo, con el fin de entenderlo, apreciarlo y, si es posible, persuadirlo a favor de mis argumentos. Confieso que es un ejercicio que cuesta un poco, sobre todo cuando uno llega a entrar en contacto con temperamentos muy apasionados.

2.- Creo que para el Chile de los próximos cuatro años, o sea, para apenas 1461 días (año bisiesto incluído...), Michelle Bachelet es la mejor opción. En mi blog escribí las razones para la primera vuelta y ahí pueden verlas. Permanecen vigentes, con un agregado muy importante: los resultados de la elección parlamentaria colocaron a la Concertación como la fuerza mayoritaria en la Cámara de Diputados y en el Senado. Esto sucede por primera vez desde 1990. La conclusión es obvia: sólo Michelle Bachelet garantiza plena gobernabilidad.

3.- El debate producido en torno al humanismo cristiano y al humanismo laico y la supuesta incompatibilidad de ambos es completamente artificial y desubicado en el tiempo. Estas dos vertientes de pensamiento tuvieron enfrentamientos serios en un pasado ya lejano. Hoy han cambiado muchas cosas que dejan sin piso al intento de generar una contienda entre ambas. Un solo ejemplo, por ahora: Ángela Merkel, DC alemana (humanista cristiana), acaba de iniciar un gobierno de Gran Coalición con los socialdemócratas (humanistas laicos). Se pusieron de acuerdo en un programa concreto y formaron gobierno. Sus discrepancias, que no deben abarcar más de un 10% de los temas nacionales, son perfectamente llevaderas. En Chile sucede lo mismo en este punto.


13.12.2005: PIÑERA COMETE SU PRIMER GRAN ERROR

Aunque se veía venir desde antes de la elección del 11 de Diciembre pasado, Sebastián Piñera consumó hoy su primer gran error político: presentar un grupo de "humanistas cristianos", dispuestos a apoyarlo públicamente en su candidatura a la Presidencia de la República. Convengamos que logró convencer a unos pocos varones (no vi ninguna mujer) para dar este "golpe" y que algunos pueden ser todavía militantes de la DC. Creo que al dar este paso, Piñera sólo demostró conocer muy mal al PDC y no haber aprendido nada de lo que le pudieron enseñar sus padres al respecto. Los conocí mucho. ¿Qué dirían si estuvieran vivos? Pienso que jamás habrían hecho o aprobado algo semejante. Con este paso, Sebastián Piñera perdió para siempre la posibilidad de llegar a hacer algo con el PDC, pues su actitud, que busca destruir a la DC, equivale a una declaración de guerra. Estoy seguro de que antes de que termine el día, quienes de ese grupo tengan militancia vigente la perderán inapelablemente, mientras la abrumadora mayoría de los DC cerrará filas como nunca en torno a la directiva y trabajará con entusiasmo por la candidata, oficial y solemnemente proclamada por el PDC, Michelle Bachelet. Lo siento por ellos, pero la política es algo demasiado serio como para que siga impune el payaseo farandulero, oportunista y sin consistencia de este candidato multimillonario que no reconoce límites. Volveré a este tema en otros artículos, porque presiento que las agresiones a la DC y a Michelle Bachelet continuarán.



16.12.2005: ¡HABLÓ EL SOBERANO!

MICHELLE BACHELET TRIUNFA EN LA PRIMERA VUELTA POR AMPLIO MARGEN. SEBASTIÁN PIÑERA SALE SEGUNDO. DERROTADOS LAVÍN Y HIRSCH

Lo primero es lo primero: ayer domingo habló en Chile el soberano, o sea, el ciudadano debidamente inscrito en los registros electorales y que ejerce su deber y su derecho. Lo hizo en un acto electoral impecable, en que los votantes concurrieron, con un talante casi religioso, a cumplir con su deber de decidir, entre las opciones disponibles, quiénes orientarán, en su representación, los destinos del país por los próximos cuatro años. No es más que esto, pero tampoco es menos.

Aquí me limitaré hoy al resultado presidencial, que puede expresarse sintéticamente como se hace arriba en el subtítulo. En otro artículo me referiré a la elección parlamentaria. Finalmente, en un tercer y último análisis de esta serie, relacionaré ambas elecciones y la forma en que el resultado parlamentario jugará un rol en la segunda vuelta presidencial.

La elección presidencial

El triunfo de Michelle Bachelet no puede ser menoscabado. Es una tremenda victoria haber obtenido el apoyo de más de 3 millones de ciudadanos. Ninguna mujer en la historia de Chile había realizado esta hazaña hasta ahora. Ganará a Piñera en la segunda vuelta por un margen superior al que tuvo Lagos sobre Lavín en la segunda vuelta de hace seis años. La única condición para sacar un 54 o 55% será trabajar duro y con todas las fuerzas de apoyo desplegadas para obtener la nueva victoria.

Sebastián Piñera se convierte en la primera figura de la derecha, pero con un Lavín que le pisó los talones, pues sacó sólo pocos votos menos que él. No es un liderazgo categórico, como imágenes interesadas quisieran ahora hacerlo creer. Va a la segunda vuelta a 20 puntos de distancia de Bachelet. Para remontar esta distancia tendría que sumar, sin pérdidas propias, a todos los votantes de Lavín. Además, los votantes de Hirsch tendrían que abstenerse de votar por Bachelet. Las encuestas hechas coinciden en este punto: los votantes de Piñera y Lavín no logran ser sumados en ningún escenario. En ambos sectores hay rechazos fuertes hacia el otro. Lograr un 40% es posible. Hasta un 45% es posible. A mi juicio, ahí está el techo máximo de Piñera.

Joaquín Lavín fue el primer derrotado de esta contienda. Se acabó su encanto y perdió el liderazgo de la derecha. En efecto, esta vez no consiguió persuadir a más votantes que los que apoyaron a la UDI. Es probable que nunca más recupere lo que una vez tuvo. Sebastián Piñera, por su parte, le pasó finalmente la cuenta. Después de haber sufrido un par de veces el predominio implacable de Lavín sobre él, ahora lo sacó de la cancha, en un esfuerzo que tuvo mucho de venganza. La forma sorpresiva que tuvo de irrumpir en el escenario dejó al descubierto esta faceta. Sin embargo, hasta el 15 de enero vamos a presenciar un feroz esfuerzo por negar esta procesión que va por dentro, para que Lavín no deje de apoyar a Piñera.

Tomás Hirsch fue el otro derrotado en este evento electoral. Apostó a sacar 10% o más de las preferencias y sólo obtuvo la mitad de las mismas. Quería dos dígitos y no pudo. Sus fuerzas de apoyo no lograron salir de donde estaban.

En suma, creo que Michelle Bachelet será la elegida para presidir los destinos del país. Esto se sustenta aquí solamente en las cifras de la elección presidencial y sus dinámicas intrínsecas. Cuando analice el resultado parlamentario se agregará un elemento clave para asegurar ese resultado.



8.12.2005: NOTA COMPLEMENTARIA SOBRE MICHELLE BACHELET

Ayer fue día de cierre de campañas electorales. Observé por eso, todo lo que pude, la forma cómo concluyeron los candidatos sus esfuerzos por conquistar votos. Terminé encontrando una razón más para votar por Michelle Bachelet: su estilo.

Don Eduardo Frei Montalva, en su libro "La política y el Espíritu" (que lleva un notable prólogo de Gabriela Mistral), escribió un capítulo cuyo título es: "La acción requiere estilo". Trata, con mucha sutileza y profundidad, el tema del fin y de los medios en política. No lo he olvidado nunca e, incluso, lo publiqué como anexo de mi libro "La no violencia activa: camino para conquistar la democracia" que escribí en 1983. En ese capítulo Frei sostiene que el estilo marca la acción política y asegura su éxito o su fracaso. Aplicando esto a lo visto ayer quiero decir que terminé el día emocionado con Michelle Bachelet. Ella marcó un estilo que la diferenció radicalmente de los candidatos de la derecha y, en cierta forma, también de Hirsch. Lavín y Piñera cerraron sus campañas con una farándula en que sus discursos finales no pudieron ser escuchados. Recordé los cierres de campaña de Frei, Allende, Alessandri y Tomic en 1964 y 1970, en que pronunciaron discursos bien preparados, que hasta hoy pueden leerse con provecho, y que eran escuchados en silencio por los partidarios, hasta llegar a puntos donde se aplaudía, y después se volvía al silencio para seguir escuchando. Frente a esos ejemplos cívicos, realmente encontré patéticas las concentraciones finales de los candidatos de la derecha y sentí pena por Chile, que no merece tanto payaseo. Hirsch mantuvo su estilo testimonial, con toques farandulescos también, determinado por finalidades diferentes a la de la elección misma, que sabe perdida para él. Lo único que quiere es sacar dos dígitos (10% o un poco más) para presionar por la (justificada) modificación del sistema binominal, que excluye, a las fuerzas que lo apoyan, de la representación parlamentaria (déficit grave de la actual democracia chilena).

Pues bien, Michelle Bachelet marcó la diferencia. Antes que nada, ante el accidente que le costó la vida a cinco personas que trabajaban en su campaña, no vaciló en suspender nada menos que su concentración masiva de cierre. Fue una decisión personal de alguien acusada de ¡no saber tomar decisiones...! Dedicó el miércoles a visitar, negándose a hacer declaraciones, a los familiares de las víctimas fatales y a los heridos que estaban en diversos hospitales. El jueves (ayer) asistió a los funerales de una de las cinco víctimas (todos fueron sepultados a la misma hora en diversos cementerios), negándose otra vez a "robar cámara" con declaraciones obvias a los medios. Después participó como oradora única en un sobrio acto de cierre de campaña en el Salón de Honor del Congreso Nacional. Habló por veinte minuto, siendo escuchada y debidamente aplaudida en todo lo que dijo. Finalmente, concurrió a Chile Visión a medianoche al programa "Última Mirada" de Fernando Paulsen y demostró, mejor que nunca, cómo maneja los temas. Todo fue sobrio, sereno y bien razonado en ella. Fue más que suficiente para mostrar que va a saber dirigir esta nación por los cuatro años. Valga esta nota a pie de página, respecto a lo escrito ayer.



7.12.2005: ¿POR QUÉ VOTARÉ POR MICHELLE BACHELET?

Más allá de la militancia política y de la disciplina, que en la actualidad son hechos que se han relativizado bastante (hubo una época que los partidos eran como iglesias o sectas religiosas muy herméticas), quiero dar mis razones para votar este domingo que viene (y en la segunda vuelta, si se diera) por Michelle Bachelet para la Presidencia de la República. Lo hago, porque creo que los votos fundados pueden serle útil a otros ciudadanos:

El primer hecho que me mueve es su condición de mujer. Esta circunstancia constituye, a mi juicio, uno de los cambios culturales de primera importancia que le han estado faltando a Chile. La Concertación, en este sentido, con todas sus muchas fallas, tuvo el gran mérito de disponer desde un comienzo de dos candidatas. Si hubiese sido Soledad Alvear la candidata, mi postura hubiese sido exactamente la misma: apoyo incondicional a este hecho histórico de postular a una mujer, por considerarlo indispensable para el país.

Algo tan elemental y necesario como la gobernabilidad está asegurada con Michelle Bachelet, lo que no sucede con los otros tres candidatos. La crisis de la derecha es profunda y dramática. Debilitaría a cualquiera de sus dos candidatos si uno de ellos llegara a ser elegido Presidente. La base política de Hirsch, a su vez, es demasiado pobre. Tendría que buscar aliarse con la Concertación, lo que no sería fácil, por no decir imposible.

Michelle Bachelet asegura continuidad con los gobiernos de la Concertación, especialmente con el de Lagos, que está terminando su gestión con un altísimo apoyo ciudadano. Tras 16 años en el poder se le pueden encontrar muchos vacíos a todo este período, pero hasta ahora nadie ha ofrecido alternativas viables a la que ofrece la Concertación. La derecha y sus candidatos no son viables, porque están divididos, como ya indiqué, y han dado un triste espectáculo. Hirsch tampoco ofrece una alternativa objetivamente viable. Podrán ser muy atractivos su discurso y su persona, pero sus fuerzas de apoyo son muy pequeñas para poder imponer algo propio en el país.

Michelle Bachelet asegura, a la vez, algunos cambios, consistentes sobre todo en la realización de muchas tareas pendientes que nadie ejecutaría mejor. La derecha, por mucho que presuma haber evolucionado, no tiene trayectoria presentable en materia de justicia social, de derechos humanos y de genuina solidaridad con los sectores más pobres. Más bien, éstos le deben su condición de pobres a políticas de derecha ejecutadas durante la dictadura con su incondicional y entusiasta apoyo.

Michelle Bachelet ha tomado un importante compromiso de 10 puntos con sectores ecologistas chilenos que en el pasado habían seguido caminos propios independientes. Sosteniendo una causa necesaria y justa, lo habían hecho con poco éxito. Ahora hay una base fortalecida para defender mejor nuestro medio ambiente y obtener un desarrollo sustentable del país, aspecto hasta ahora bastante débil en los tres gobiernos de la Concertación.

Habiendo sido víctima de las crueldades de la dictadura de Pinochet, Michelle Bachelet ha tenido una actitud constructiva y de futuro respecto a ese oscuro pasado. Su conducta asegura seguir avanzando por sendas viables de superación.

Es necesario decir también que la demagogia reinante, en la que no ha caído Michelle Bachelet, no deja la sensación de que estemos ante un gobierno de sólo cuatro años, o sea, de 1457 días de duración. Por el contrario, los candidatos derechistas, con sus poco creíbles "ofertones", hablan como si fuesen a disponer de mucho más tiempo. Recuerdan de nuevo a Pinochet, para quien no había plazos, sino metas, y que, con ese argumento, se quedó 16 años y medio gobernando, y trató de quedarse todavía 8 años más si hubiese ganado el plebiscito de 1988. Hirsch es caso aparte. Como su candidatura es básicamente testimonial, su discurso se sale naturalmente de lo posible en este momento. En ese sentido no es demagógico, pero tampoco real, pues no está destinado a aplicarse en los próximos cuatro años, que es lo que se decide este domingo.

Por todo este abanico de razones, que creo sólidas, votaré por Michelle Bachelet. También votaré por la Concertación en las parlamentarias, para contribuir a que su gobierno tenga el apoyo necesario.


9.09.2005: ¡PARTIERON!

Con la inscripción de los candidatos presidenciales comienza la recta final de la campaña presidencial. Todo indica que ganará Michelle Bachelet, incluso en primera vuelta. La última encuesta dada a conocer por MORI, a través de Marta Lagos, apunta en esa dirección. Los candidatos de derecha están en un reiterado empate técnico en torno a un 18%. En una hipotética segunda vuelta no suman sus fuerzas, porque una parte, en cada caso, se inclina por Bachelet, como lo muestran todas las encuestas hasta ahora. Candidaturas menores no le restan fuerzas significativas a la candidata de la Concertación.

La clave del momento actual, al revés de fines de 1999, reside, a mi juicio, en dos factores centrales: por un lado, la economía, que está pujante y eso se siente; y, por el otro, una candidata con carisma, representativa de un cambio cultural que el país quiere vivir. Ni Lavín, ni Piñera representan nada semejante. Por eso no despegan. Ni despegarán ya. Es muy tarde y sus fuerzas están muy debilitadas y desgastadas por luchas internas protagonizadas por sus respectivos partidos, y de la que ellos tampoco han podido salirse.

Así las cosas, pareciera que la carrera presidencial no tendrá mucha emoción. Solamente las parlamentarias podrán, en algunos casos, proporcionarla.



4.09.2005: TEMPERATURA POLÍTICA

Leer los domingos los diarios en línea El Mercurio y La Tercera permite hacerse una idea de la temperatura política de la derecha. No cabe duda alguna de que en ese sector se da por perdida la presidencia y que ahora trata de impedir accidentes en las parlamentarias. Ahí su meta es empatarle a la Concertación a fin de limitar la capacidad de acción del gobierno de Michelle Bachelet, obligándola a negociar todo lo importante.

Las declaraciones de Andrés Allamand publicadas hoy son elocuentes. Transcribo apenas dos párrafos:

"Hasta ahora RN y la UDI han sido únicamente una alianza electoral, y para colmo mal avenida. A diferencia de ello, la Concertación ha sido propiamente una alianza política, es decir, no solamente han confluido electoralmente, sino que también programáticamente."

"El sentido común dice que en este clima de división no hay propiamente un futuro para nadie en la derecha, para ninguno de sus dirigentes. Hasta ahora la centroderecha no avanzaba, sino que iba marcha atrás. Estábamos estancados en términos de crecimiento electoral, y después de haber estado hace seis años rasguñando la posibilidad de ser gobierno, hoy día esa meta parece lejana."

El 11 de septiembre, o sea, en pocos días más, se cerrará el desagradable capítulo de la inscripción de las candidaturas y comenzará, por fin, la verdadera campaña electoral. El espectáculo de las luchas internas por los cupos se dio en todos los partidos y no puede haber gustado a la ciudadanía. Por desgracia, es consecuencia clara del sistema binominal, que entrega a los partidos la responsabilidad final de fijar quiénes se presentan y quiénes deben quedar fuera.



28.08.2005: DERECHA SIGUE DANDO POR PERDIDA ELECCIÓN PRESIDENCIAL

David Gallagher, hombre de derecha liberal, analista del CEP, dice hoy, domingo 28 de agosto de 2005, en "La Tercera", algunas cosas interesantes que deseo resumir aquí:

1.- Da por perdida esta elección presidencial para la derecha ¡y también la próxima!

2.- Invita a RN y la UDI a una refundación total para crear un solo gran partido. "El esquema actual no da para más", afirma. Pide gente nueva y "otro tipo de actitud".

3.- No cree, en todo caso, "que eso pueda pasar antes de las próximas elecciones". Piensa que la actual guerrilla "va a seguir hasta diciembre, pero luego tendrá que repensarse".

4.- Para él "si uno observa el ciclo económico y lo que aglutina la Concertación en este país, es prácticamente imposible que la derecha gane las próximas elecciones presidenciales".

5.- "Lo que hoy interesa es tener un buen resultado en el Congreso". Esta es, para él, la única meta de la derecha en las próximas elecciones.

6.- Aunque considera a la UDI más profesional y eficiente en la política, descarta su liderazgo final en la derecha. Y cuando le preguntan por RN contesta: "es un desastre. Todo lo que tiene la UDI de profesional, no existe en RN. Por eso es que hay que refundar todo de nuevo."

7.- Cuando le preguntan si ya no hay temor respecto de un gobierno de Bachelet, contesta categóricamente: "Ninguno".

8.- Incluso cree que ha cambiado la percepción por Bachelet en el sector empresarial.

9.- Habla bien de Michelle Bachelet: "Me tinca que va a ser mejor de lo que parece incluso". Y agrega: "Creo que en estos meses ella ha mostrado que es una mujer bastante fuerte, con carácter, con personalidad, tiene cancha. Hoy en día nadie duda de su liderazgo."

10.- Cree que incluso gente del mundo de la derecha votará por ella. "Creo que en los jóvenes de derecha, de todas maneras. Yo no he hecho una encuesta muy precisa, pero no me sorprendería que, además, haya gente que esté pensando en votar por RN en las parlamentarias y por Michelle Bachelet en la presidencial. Eso es bien posible."

11.- Finalmente, hay una parte de la entrevista, sobre los temas valóricos, que no resisto en reproducir en forma algo más larga:

“Pablo Longueira ha señalado que en lo valórico, Michelle Bachelet podría ser más audaz. ¿Cree lo mismo?

El camino será, tal vez, un poquito más de liberalización, pero no creo que haya nada muy dramático. Primero, porque la DC va a estar en el gobierno de Michelle Bachelet, y ese partido está muy jugado en esos temas. Por lo demás, yo creo que Chile no es un país donde se va a estar planteando una ley de aborto.

¿Y los matrimonios gays? ¿Chile no estaría en condiciones de abrir esa discusión?
Creo que Chile sí está en condiciones de abrir una discusión sobre si una pareja consolidada de homosexuales puede tener cierto tipo de derechos en materia tributaria.

¿Son excesivos los miedos de Longueira de que se produzca un destape?

Es que el destape en Chile ya se dio y se sigue dando en todo ámbito de cosas. Incluso, en cierto sentido, el fenómeno de Michelle Bachelet responde a eso. La gente siente que ella representa un Chile mucho menos programado valóricamente. Estamos avanzando hacia una sociedad más moderna, en que los individuos descubren su escala de valores sin que nadie se los imponga. Antes había que aprenderse los valores de memoria. Ahora la gente adquiere valores más auténticos, más propios. Tenemos una sociedad más horizontal.

Entonces, ¿a quién le habla Longueira?

El sistema binominal hace que los candidatos se concentren en asegurar su voto duro. Entonces, Longueira necesita ganarle a Lily Pérez y probablemente parte de su electorado piensa ese tipo de cosas. Pero mayoritariamente, ya nadie en Chile cree que una persona para ser buena tiene que estar casada con una misma persona para toda la vida o tiene que ir a misa todos los domingos. El contenido de los valores es menos rígido hoy. En ese sentido, Michelle representa a un Chile con menos etiquetas.”

¿Qué tal? Me parecen interesantes este reconocimiento y las opiniones de este analista. La entrevista completa está en el cuerpo de "Reportajes" de La Tercera de hoy.



21.08.2005: DERECHA CHILENA DA POR PERDIDA LA PRESIDENCIAL

Quienquiera que lea la sección Reportajes de los diarios El Mercurio y La Tercera de hoy, 21 de agosto de 2005, verá con claridad cómo la derecha da virtualmente por perdida la presidencial, asumiendo que será Michelle Bachelet la triunfadora. Su apuesta es ahora al parlamento, donde piensan que, con algunos ajustes, pueden impedir que la Concertación los doble en algunas circunscripciones y distritos. Lavín lo acaba de expresar con todas sus letras: "tenemos que empatarlos en el parlamento". Ahí sigue viendo la derecha su trinchera para defender sus intereses, frenando en el Congreso cualquier intento de cambio que no le convenga. La Concertación no debe confiarse, a mi juicio, y debe continuar tratando de hacer sus tareas lo mejor posible. Sus candidatos al parlamento debieran luchar mirando al frente para tratar de doblar a la derecha. Ninguna conducta hostil entre candidatos de este conglomerado se justificará. Sumar es la consigna y tratar de ganarle a la derecha en todas partes. Con ese espíritu podrían lograr dar más de una sorpresa.



10.08.2005: EL HISTORIADOR TRATA DE EXPLICAR

El diario La Tercera, en su edición del domingo 7 de agosto recién pasado, entrevista a Alfredo Jocelyn-Holt, subrayando que es “doctor en Historia y académico de la Universidad de Chile”. La entrevista gira principalmente en torno a lo que llama “su altercado con Michelle Bachelet”. Como ya escribí sobre esto debo hacer unos comentarios. Los intercalaré entre paréntesis dentro de la entrevista misma, la que reproduciré en su integridad:

¿Cuál es su evaluación de lo ocurrido en el seminario de ChileMedios, donde se enfrentó con Bachelet?

Lo he visto como un espectador. (El lector juzgará, a lo largo de la entrevista si realmente estamos ante un espectador o ante un militante político.) El revuelo que se produjo es algo que no busqué. No fue un debate, hice simplemente una pregunta. (¿Es pregunta una interpelación compuesta básicamente de afirmaciones categóricas: Usted es producto mediático, es populista, es carta tapada, etc.?) Tampoco me propuse complicar a la señora Bachelet, sino que legítimamente me interesaba su respuesta. Su reacción me pareció rabiosa y descalificatoria. (¿No le parece al lector que calificar de “rabiosa” la reacción de Michelle Bachelet es una forma de descalificarla?)

¿Le molestó que le dijera "opinólogo"?

No, porque no corresponde. Los opinólogos son personas que no tienen fundamentos. Decir que alguien es opinólogo es una forma barata de desviar la atención. Ella no respondió la pregunta que en lo medular apunta a una desconfianza por sus vínculos con los militares. (¿Esto es “lo medular” que se le pregunta a la hija de un general que murió víctima de malos tratos de sus camaradas de armas, que fue también torturada por otros militares, los que capitaneaba Contreras; pero que, después, mostrándose plenamente capaz de sobreponerse y llegar incluso a ser la primera mujer en la historia de América Latina que ocupa el cargo de Ministra de Defensa, termina apreciada por una mayoría del país que la va a llevar, seguramente, a la Presidencia de Chile, convirtiéndose de nuevo en la primera mujer que alcanza este puesto en nuestro país? Suena a ingenua esta explicación que da el historiador.) Me interesa saber quién es la señora Bachelet, de dónde viene. (Tanta ignorancia en un historiador y académico de prestigio es patética, pero después se desmiente esto...) Su caso me interesa por este conjunto de vínculos con la familia militar, con grupos paramilitares y también por el contexto, ya que estamos en un régimen cívico-militar y, por tanto, pienso que los militares no están dispuestos a dejar así no más su cuota de poder.

Pero sus dichos sobre Bachelet son contradictorios: advierte de sus vínculos con grupos paramilitares, pero agrega que es la candidata de la fuerza militar.

Yo hablo de vínculos con sectores paramilitares, no me referí ni al FPMR ni a su pareja. Como historiador no me interesan sus relaciones afectivas. (Aquí cualquiera puede, legítimamente, comenzar a dudar de su condición de historiador. Puede que unas relaciones afectivas no tengan influencia en ciertas conductas, pero eso no es siempre así. La historia está llena de situaciones donde dichas relaciones afectan el manejo del poder. Una vez más esto huele a un intento de explicación tardía y queda mal parado el “historiador”.) La pregunta es más profunda, apunta a si auspició o no la vía armada. (¡¡Vaya qué profundidad!!) También le planteé que en su historia se da el hecho de que pertenece a la "familia militar", a la vez que milita en el PS. Desde el más allá, Marmaduque Grove, fundador de la Fach y del PS, debe sentirse plenamente realizado. Además, curiosamente, Bachelet se perfeccionó en Estados Unidos en materias militares. (A esta altura uno se admira del conocimiento que tiene este “historiador” de la vida de Michelle Bachelet, de “su historia”, como él mismo dice. Entonces, si sabe tanto sobre ella, ¿para qué pregunta? ¿No será para lucirse? Él va a contestar luego que no es para eso, pero son sus afirmaciones las que plantean el asunto.)

¿Siente que ella no se ha hecho cargo de la pregunta sobre la vía armada?

Ni en esa ocasión ni en otras. Se le ha hecho esta pregunta y no ha respondido. Eso es grave, más aún tratándose de una persona con trayectoria política muy reciente.

Como historiador, ¿cree que Bachelet legitimó la vía armada?

Me parece que hay suficientes presunciones para hacer válida la pregunta. Estudié Derecho y a veces un cúmulo de presunciones tiene valor probatorio. Es una pregunta que ella tiene que contestar.

¿Por qué si Bachelet fue torturada, insiste en que es la carta de los militares?

Lo de la carta tapada es como haberle preguntado a Eduardo Frei Montalva en 1964 si era o no el candidato tapado del Vaticano. (Conocí y trabajé con don Eduardo Frei Montalva y estoy seguro que se habría indignado mucho más que Michelle Bachelet con esa pregunta, porque él era muy celoso de su independencia. Acusarlos de ser “carta tapada” de alguien es hasta ofensivo, pues supone en los aludidos una dependencia en sus decisiones, del Vaticano en un caso y de los militares en el otro. Frei, a pesar de ser católico, siempre decidió por sí mismo, tomando en cuenta múltiples pareceres y no solamente el del Vaticano. Con Michelle Bachelet va a suceder lo mismo. Ya dio pruebas de ello como Ministra de Defensa.) Me parece que es una pregunta razonable. (¡¿?!) Si hubiera hecho estas aseveraciones en una columna no se habría producido ningún revuelo.

¿El problema es porque la emplazó cara a cara?

Exactamente. No se acostumbra a hacer estas preguntas directas que son muy atingentes al caso de la señora Bachelet, debido a que ella no tiene programa político. Ahí surge la duda de si es meramente un producto mediático. Ella responde rabiosamente y le tirita la pera. Y es grave, porque demuestra que no está fogueada, que como política no tiene la frialdad suficiente. Me hago la pregunta de cuántas veces más como Presidenta se va a descolocar. (Aunque se emocionara, lo que es muy bueno, no parece que Michelle Bachelet se haya "descolocado". Le respondió como se merecía solamente.) Si a la señora Thatcher se le hubiera hecho una pregunta así habría contestado con más habilidad e inteligencia. (No es bueno el ejemplo de Thatcher, que parecía actuar como hombre. La gracia es actuar en política como lo que cada uno es.)

¿No cree que sus dichos terminaron por fortalecer la imagen de Bachelet?

No, creo que hubo una operación de blindaje posterior atacándome, porque lo que está en evidencia es que es impresentable que una recién llegada al poder no se haga cargo de preguntas que son legítimas en cualquier lugar del mundo.

Su hermano Tomás lo acusó de lucimiento personal. ¿Qué responde?

Paso... (Como el hermano lo conoce mejor que nadie y su opinión tiene entonces mucho peso, el “historiador” ¡¡pasa!! ¡Ahora paso yo...!)

Independiente del autor de los dichos, ¿qué responde a quienes dicen que actuó por lucimiento personal?

Yo no me gasto las pestañas, ni dedico el tiempo que le dedico a la reflexión para lucirme. Escribo libros. Lo que me interesa es persuadir, crear conciencia. No me anima ningún espíritu ofensivo. Me interesa mirarlos y -desde el punto de vista político- limitar el poder, fiscalizar. (O sea, sus intenciones son políticas y no de "historiador", como pretende a cada rato.)

¿Se asume como una persona conflictiva, considerando sus polémicas salidas de la Universidad de Santiago y Diego Portales?

Ser extremadamente crítico produce un rechazo muy fuerte en un país y también en los medios académicos en que se favorece una actitud de subordinación. (Interesante confesión: se reconoce “extremadamente crítico”... O sea, sin decirlo, está asintiendo a la pregunta hecha, de que es una persona conflictiva.)

En otro plano, ha puesto en duda la seriedad de Lavín, pese a que ha dicho que debería ser el mejor candidato. ¿Cuál es su evaluación sobre su caída?

Sospecho que el señor Lavín tiene a su favor la capacidad de movilización de su partido, pero se le ha restado apoyo por parte del empresariado que está con los gobiernos de la Concertación. Me parece que el señor Lavín no tiene el mismo apoyo de carácter mediático que tuvo en su momento, comparado con la señora Bachelet. (Interesante reconocimiento de un militante o, a lo menos, simpatizante de la UDI: Lavín tiene el apoyo de su partido, pero perdió al empresariado. Pese a ello es una exageración decir que tiene menos apoyo mediático que Michelle Bachelet en un país dominado por medios de derecha.)

¿Cuál ha sido el error de Lavín?

Ha tenido un desgaste fuerte. Debería ser el candidato más serio, pero hay una especie de absolutismo marquetero, que en su momento aprovechó, que ahora lo tiene Bachelet. Si Bachelet no gana, no me cabe duda de que en cuatro años se va a vestir de aimara. (Aparte de la feroz crítica a Lavín, anticipar la misma conducta en Michelle Bachelet es bastante poco delicado, para decirlo suavemente. Ella no lo va a hacer, precisamente porque no es populista y es muy auténtica. Su credibilidad descansa en eso.)

¿Cuánto cree que influyó en su caída electoral la irrupción de Piñera?

No soy analista de coyuntura. (¡Otra vez una inconsistencia! Ha venido haciendo análisis de coyuntura a lo largo de toda la entrevista y ahora dice que no hace eso.)

Pero ha cuestionado, por ejemplo, las motivaciones que tuvo Piñera para comprar ChileVisión. ¿Qué opinión tiene de él?

Al señor Piñera le pregunté en un seminario de ChileMedios si su concentración de poder económico y televisivo respondía a que quería ser amado o temido. Quería ver su reacción, al igual que con la señora Bachelet. (Va apareciendo la verdad: “quería ver su reacción”...)

¿Y le cree a Piñera?

No les creo a los políticos por principio. (Esta afirmación debe recordarles a muchos lo que decían esos consumados y hábiles políticos que fueron Jorge Alessandri y Augusto Pinochet, entre otros. Esta es otra falta de seriedad en un académico que se autodenomina “historiador”. Lo menos que uno espera de uno verdadero es que sepa distinguir entre buenos y malos políticos, políticos corruptos y honrados, serios y poco serios, porque la realidad verdadera muestra una pluralidad de situaciones. Él, en cambio, “por principio” no le cree a los políticos. “Historiador” más prejuiciado no he visto.) Me interesa quién está detrás de la señora Bachelet, quién está detrás de los señores Lavín y Piñera. Pero de todos los candidatos me parece que tengo más claridad respecto a quién está detrás de Lavín. (Sigue apareciendo la verdad: Lavín es su candidato, aunque lo critique, y trata de trabajar para él. Esa es la simple verdad. Y eso explica la frase siguiente de este extraño “historiador”.) Los otros dos me parecen simplemente populistas.

¿Lavín no le parece populista?

Lavín fue más populista en la anterior elección, pero tiene a su haber un partido muy serio. (¿¡Muy seria la UDI!? Dan ganas de llorar o reir... Basta, para ello, recordar el caso Spiniak y el manejo de Longueira de toda esa situación, más aún si se la compara con el manejo de Adolfo Zaldívar en la DC ante realidades semejantes.)

Pero si la UDI es tan seria, ¿por qué no ha sido capaz de ser gobierno?

A veces con lógicas más parlamentaristas que presidencialistas es preferible ser una oposición muy fuerte sin tener que llegar a La Moneda, y así entiendo las opciones políticas de Pablo Longueira, quien me parece una persona muy habilosa políticamente. Creo que Longueira ha terminado por avalar al señor Lagos en dos ocasiones MOP-Gate y MOP-Gescam para amarrarlo e impedir que vuelva a La Moneda y me parece una movida inteligente. (Parece que aquí asoma su figura preferida de la UDI: Longueira.)

¿Ve a Longueira como Presidente?

Quién lo sabe (Da la impresión que le gustaría...), quién se hubiera imaginado que la señora Bachelet se iba a imponer sobre un político hábil como Insulza.

¿Cuánto agudizó la partida de Insulza a la OEA el síndrome del pato cojo?

Ahora se nota eso, principalmente porque el señor Lagos está sumido en una acusación gravísima que deja en evidencia que éste ha sido probablemente el gobierno más corrupto de la historia reciente y esa corrupción tiene relación con lo rico que está el Estado y con el poder enorme que tienen lobbistas que conciben la política y los políticos como sus clientes. (Ahora dispara contra el gobierno de Lagos con afirmaciones que la inmensa mayoría del país rechaza. A la luz de lo que se va sabiendo día a día sobre Pinochet y su familia, ya sabemos los chilenos dónde estuvo la corrupción. Compárese solamente la forma cómo viven y han vivido los ex Presidentes de Chile, para saberlo.)

¿Cree que estos casos van a afectar la evaluación histórica de Lagos?

Absolutamente. Necesitamos un relevo, no sólo de inescrupulosos asociados a este tipo de casos, sino de intermediarios que vinculan el mundo empresarial con el Estado. Un gobierno de derecha el día de mañana hace bastante menos necesarios estos lobbistas. (Por fin queda todo claro. Lo que quiere este historiador es un gobierno de derecha. Es desde esta perspectiva que ha actuado desde el comienzo.)

¿Qué futuro le ve a la Concertación?

Me interesa que haya un régimen parlamentario más que presidencial, por lo tanto, eso supone alianzas políticas, pero mucho más cambiantes que las de la Concertación. Por ejemplo, veamos la posibilidad de la DC vinculándose con RN o la UDI, no sólo en función de gobiernos, sino también de políticas públicas. (Es evidente que quiere a la Concertación destruida. Para ello plantea la solución: un régimen parlamentario en reemplazo del presidencial que tenemos y a una DC aliándose con la derecha. ¿Hay duda de ello? Vuelva el lector a repasar la respuesta. Basta.)

Creo que esta entrevista pone de relieve cosas que habían quedado en la penumbra. Espero haber contribuido a subrayar esos aspectos y que ahora exista más claridad respecto a los verdaderos motivos de este “historiador”.



4.08.2005: MICHELLE BACHELET Y EL HISTORIADOR

Tomo de El Mercurio "on line", del miércoles 3 de agosto recién pasado, los párrafos siguientes:

Un duro enfrentamiento protagonizaron la candidata presidencial de la Concertación, Michelle Bachelet, y el historiador Alfredo Jocelyn-Holt, quien acusó a la abanderada de inconsistente y de ser un "producto de marketing" levantado por las encuestas.

"En concreto pienso que es usted un producto de marketing mediático, populista, una carta tapada, no reconocida aún, de la fuerza militar. Le agradecería mucho que usted, más allá de un mero desmentido de lo que he dicho, fundamente por qué no deberíamos sentir, por lo menos yo, esta fuerte desconfianza", sostuvo el académico.

Jocelyn-Holt manifestó sus reparos por los vínculos de Bachelet con el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), a raíz de una ex pareja de la candidata que pertenecía al movimiento, y por su origen militar, debido a que es hija de un general de la Fuerza Aérea.

"Respecto a su vínculo con grupos paramilitares, se agudiza todavía más (la desconfianza) en la medida en que vivimos en un régimen constitucional cívico-militar, amén de todo lo fáctico que es nuestra política", declaró.

En su alocución, Jocelyn-Holt hizo hincapié en el hecho de que Bachelet está prácticamente ungida como Presidenta "pese a que todavía no presenta su programa de Gobierno."

Hasta aquí el historiador. Sus observaciones merecen análisis, por provenir de un académico con prestigio.

Lamentablemente, don Alfredo no exhibió en su intervención sus buenas virtudes, perdiendo una gran oportunidad para hacerlo. Sus afirmaciones, demasiado escuetas y simples, pueden contener verdades, pero son verdades incompletas. Vamos paso a paso analizando sus afirmaciones: "Usted es un producto de marketing mediático". La parte de verdad: los medios han dado a conocer a Michelle Bachelet; pero lo han hecho de un modo normal, como lo hacen hoy y lo han hecho siempre con los políticos y, enspecial, con los candidatos de todos los colores. Lo falso: ella no es un producto de los medios y menos un "producto de marketing". No ha sido inventada o creada artificialmente. ¿No fue Ministra de Salud? ¿No fue la primera Ministra de Defensa de la historia latinoamericana? ¿No tomó decisiones? ¿No se hizo respetar? ¿Lo hizo mal? Francamente, esto deja mal parado al prestigioso historiador, porque los hechos lo desmienten en su propio oficio. En efecto, sus declaraciones no describen una realidad histórica, sino solamente una opinión subjetiva, sesgada, que ni siquiera se fundamenta.

"Populista". Esta afirmación es más caprichosa todavía. ¿En qué se basa? ¿Hay promesas desmedidas o propuestas locas que pudieran, de aplicarse, ser "pan para hoy, hambre para mañana", como sucede inexorablemente con todos los populismos del mundo. Que se sepa, la candidata de la Concertación no ha caído en este juego, ni en sus actuaciones como Ministra, ni en las realizadas como abanderada en campaña por la Presidencia de Chile. En algunos casos, incluso, ha sido criticada (pienso que también injustamente) por decir que en algunos temas va a buscar soluciones de amplio consenso a través de comisiones políticamente plurales. ¿Hace esto un populista?

"Una carta tapada, no reconocida aún, de la fuerza militar". Este punto es grave, gravísimo incluso, pues, sin fundamentar de nuevo la afirmación, el historiador nos da a conocer un hecho nuevo, a saber, que la fuerza militar, esto es, las FF.AA., tienen candidato en forma de una "carta tapada" que todavía no se reconoce. A menos que él tenga antecedentes concretos que prueben esta afirmación y que debiera dar a conocer, esto luce mal, diría que irresponsable.

"Vínculo (de Bachelet) con grupos paramilitares". Alude, al parecer, a una relación de pareja que habría tenido la candidata con un miembro del Frente Patriótico Manuel hace más de dos décadas. Esta mención rebaja el nivel de la discusión, al tratar de introducir a los oyentes en la vida privada de Bachelet y afirmar, además, que eso constituyó un "vínculo con grupos paramilitares".

Michelle Bachelet respondió al historiador con dureza y dolor que no ocultó, sin entrar al detalle, por considerar que las aseveraciones del historiador no lo merecían. La sala respaldó con un aplauso su reacción, manifestando así también su desagrado con don Alfredo. En todo caso, de su respuesta, ampliamente difundida, quiero quedarme solamente con dos párrafos:

Primero: "Si queremos discutir en serio por qué ha pasado esto que los medios de comunicación llaman el fenómeno Bachelet, discutámoslo en serio, y eso es hacerse cargo de la evolución política, social y antropológica de este país, del rol que han jugado las mujeres, las personas que hoy represento".

Segundo: "La intolerancia, la arrogancia, la descalificación del otro nos llevó a lo que nos llevó, y, por lo tanto, me niego a ese nivel de discusión". La candidata concertacionista apuntó a aspectos sustantivos de lo que está sucediendo con ella. Los medios hablan del "fenómeno Bachelet" porque miran las encuestas, que individualmente son efectivamente como instantáneas fotográficas, y comprueban que en su caso marcan tendencia. Es notable, por ejemplo, el aumento sostenido, a lo largo de dos años, de su popularidad, así como lo es también la caída sostenida de la popularidad de Lavín en el mismo período. El gráfico que publicó la encuesta CEP al respecto impacta: la una sube, el otro baja. Sin profundizar en su respuesta al historiador, Michelle Bachelet elevó de inmediato el debate al aludir a la nacesidad "de hacerse cargo de la evolución política, social y antropológica de este país", destacando, ¡¡cómo no!!, el "rol de las mujeres". Aquí hay evidentemente un gran tema a estudiar y, con seguridad, también una hebra verdaderamente histórica (¡tome nota el historiador!) capaz de explicar lo que está sucediendo. En Chile se han producido cambios profundos en las conductas ciudadanas y Michelle Bachelet encarna, casi paradigmáticamente (o arquetípicamente como diría Jung), esas tranformaciones. En el segundo párrafo destacado la candidata también fue al fondo, mostrando el cambio que ella significa para Chile. Todos saben que ella perdió a su padre hace treinta y un años en circunstancias dramáticas, víctima de odios fanáticos que destrozaron el alma de Chile. Su respuesta muestra su aporte a la nueva atmósfera que ella busca para su país. Vale la pena ser ciudadano hoy y poder llevar a la Presidencia a una mujer como Michelle Bachelet. Esto da para mucho más, pero el comentario se nos podría hacer interminable. Lleguemos hasta aquí.



22.06.2005: CAMBIANDO DE TEMA: LAS PRESIDENCIALES EN CHILE

A pasos agigantados se acercan las elecciones presidenciales. Estamos en la "hora de las encuestas", que oficialmente cada candidatura trata de mostrar como favorables a sus intereses, pero donde extraoficialmente son miradas con más objetividad y hasta temor por los dirigentes respectivos. ¿Cómo se ven las cosas en este momento?
Más o menos así:

1.- Las posibilidades son buenas para Michelle Bachelet, pues estas "instantáneas", como son las encuestas, muestran en su caso una tendencia hasta aquí muy sólida. Hay un electorado "duro" a favor de ella, que supera ampliamente el 40%.

2.- La situación, en este momento al menos, es pésima para la Derecha, pues sus candidatos ni siquiera suman sus apoyos a la hora de una segunda vuelta. (Tampoco con los votos de la raquítica candidatura Hirsch sumarían, lo que, por lo demás, es imposible y lo menciono exclusivamente para subrayar el difícil panorama derechista.)

3.- La candidatura de Lavín, parece, no va a levantar mucho más, porque trae detrás de sí muchos aspectos que no lo disminuían en la elección presidencial pasada y que ahora le están pesando más allá de su entusiasmo y de sus intenciones. En efecto, hoy se presenta al electorado tras una mala gestión alcaldicia en Santiago, contra la buena que mostró entonces como alcalde de las Condes. Le pesa también un claro desgaste como candidato, que ya no puede plantear el "cambio" como eje de su campaña.

4.- Piñera no se lleva a la DC tras sí, sino, a lo más, un segmento mínimo. El grueso del electorado DC apoyará con decisión a la candidata concertacionista, como lo pidieron Soledad Alvear, al retirarse ésta, y Adolfo Zaldívar. Piñera sigue siendo visto como candidato de los ricos y de la derecha empresarial. No se ve por dónde podría llegar a los sectores populares, por ejemplo, a aquellos segmentos donde ha podido llegar la UDI.
5.- Parece que todo lo dicho no exagera y es realidad sólida. Falta ahora la campaña. A menos que sucedan hechos demasiado fuera del control de los actores, todos ellos se esforzarán al máximo. En ese caso, la posición de partida no se alteraría mucho.6.- Pero no quiero pasar por encima del árbitro final, esto es, el ciudadano con derecho a voto. Él dirá la última palabra en Diciembre y, eventualmente, si llegara a haber segunda vuelta, en los primeros días de enero del 2006.

Friday, May 26, 2006

CAMINAR CON LA MIRADA DEL JOVEN

-Reflexión dedicada a los jóvenes de Chile y América Latina-


La región de América Latina configura un mundo con una inmensa población joven y mi país, Chile, sigue siendo todavía un país joven. Se quiera o no, mal o bien, para los más jóvenes se construye el mañana. Es por eso que, pensando y tomando en cuenta los intereses de nuestros hijos y nietos, y en el de todas las generaciones que vendrán a continuación, estamos en el deber de concebir y llevar adelante las políticas de desarrollo, integración y democracia en nuestros países procurando, naturalmente, que sea para bien.

Desde esta perspectiva, los temas a tratar aquí pueden verse bajo una luz diferente, más visionaria y estimulante. Ellos se configuran al responder a interrogantes como las siguientes:

¿Cuál desarrollo pueden anhelar nuestros jóvenes de hoy? ¿Buscarán, fuertemente motivados por los desafíos de la globalización, la integración de América Latina y el Caribe? ¿Defenderán con decisión y coraje la democracia? ¿Tendrán estas metas, en caso de apoyarlas, algún sentido trascendente para ellos? Suponiendo que tuvieran en sus manos la posibilidad de contribuir directa y personalmente en el diseño y construcción de su futuro, ¿cómo responderían a estas preguntas?

El ejercicio de intentar proponer algunas respuestas debiera entregarnos determinadas orientaciones válidas. Trataremos brevemente de ensayar, a modo de hipótesis de trabajo, algunas consideraciones sobre la materia.

EL DESARROLLO

Aunque ya es casi un lugar común decir que desarrollo y crecimiento no son sinónimos y que este último no es el único y ni siquiera el principal indicador que sirve para medirlo, un joven chileno y latinoamericano que mirara con lucidez su futuro diría, seguramente, que a él lo que le importa es ver crecer sus posibilidades de formarse como persona humana en todos los aspectos importantes de su vida y que hoy no le basta una instrucción escolar mínima que lo saque del analfabetismo y nada más. Consecuentemente, ese joven exigiría en la actualidad, para poder tener un horizonte estimulante y un futuro esperanzador, educación amplia y susceptible, idealmente, de llevarlo hasta la universidad o, al menos, a la capacitación para un trabajo productivo que le permitiese construir su propio futuro sobre bases firmes. Exigiría, además, un ambiente familiar apto para desenvolverse como persona y un cuadro social sin miseria ni pobreza.

Suplicaría también por un medio ambiente sano. Sus anhelos apuntarían más al "ser" que al "tener". Privilegiaría "calidad", antes que "cantidad", para su vida. En suma, es seguro que su concepto de desarrollo escaparía a la visión que lo asimila sólo al crecimiento y al logro casi exclusivo de ciertos indicadores macroeconómicos, para aproximarse claramente a esquemas más completos o integrales, como es el caso del concepto de "desarrollo humano" utilizado desde hace algún tiempo por las Naciones Unidas. Un desarrollo con equidad y ecológicamente sostenible describiría mejor sus anhelos.

Nuestro deber es tomar en cuenta estas inquietudes y demandas y tratar de ejecutar políticas en ese sentido. Esto requiere esfuerzos en todos los aspectos de la vida de nuestros países y, desde luego, modificaciones serias en nuestro modo de pensar. Visiones sesgadas y unidimensionales, junto con caminar hacia grandes tragedias sociales y políticas, llevan en su interior el germen de su propia destrucción. Enorme tarea tienen aquí las diversas ciencias sociales. Ninguna puede hoy, aisladamente, dar respuesta a estas demandas, pero todas tienen algo que aportar. Los académicos, que siempre tienen más tiempo para el estudio y la reflexión, y los responsables directos de tomar las decisiones, que generalmente están obligados a actuar con rapidez en medio de los acontecimientos, deben desconfiar de toda simplificación. Lo que se nos pide hoy es complejo, porque la realidad se ha vuelto más complicada. Que el desafío sea hoy mayor que en el pasado no puede constituirse en pretexto para seguir actuando como en el pasado, recorriendo caminos superados por la historia. Hay que volver a diagnosticar la realidad para tomar en cuenta sus profundas transformaciones y, a partir de ella, diseñar las nuevas rutas del desarrollo.

LA INTEGRACIÓN

Es probable que los actuales jóvenes chilenos –y de todo el subcontinente- hayan escuchado poco sobre integración latinoamericana y mucho, en cambio, sobre hechos que siempre han servido para encender en ellos sentimientos patrióticos y nacionalistas. Corrientes muy potentes han creído necesario mantener esta llama encendida. Sus planteamientos, hay que decirlo, no han carecido de ciertos fundamentos. En efecto, esta posición ha tenido fuerza persuasiva, porque ha sido sentida como una necesidad durante todo el tiempo que ha tardado el proceso de formación de las nacionalidades, a partir de las luchas por la independencia de cada país.

Podría decirse, entonces, que estos esfuerzos para formar juventudes leales a las patrias donde nacieron eran históricamente indispensables y que la idea de la integración, proclamada como ideal por todas las grandes figuras de la independencia, era demasiado utópica en esos momentos, puesto que no tomaba en cuenta la herencia colonial que nos había mantenido separados durantes tres siglos, ni podía prever los caciquismos y caudillismos que contribuirían a consolidar las divisiones ya existentes. La integración fue, tal vez, una idea prematura, sin dejar de ser visionaria y, por lo tanto, válida, motivadora y movilizadora de energías desde su formulación misma. Pero en aquel momento no había llegado su hora. En la actualidad la situación es diferente.

Hoy los jóvenes pueden reflexionar con provecho sobre este planteamiento, porque el mundo ha experimentado cambios de magnitudes tales que hacen de la integración no sólo una necesidad, sino también un imperativo urgente. La globalización es el nuevo marco envolvente, cargado de posibilidades, pero también de amenazas. Ambas potencialidades, las positivas y las negativas, encuentran en la integración la respuesta más adecuada, pues con ella se aprovechan mejor las ventajas y se minimizan las desventajas de la globalización.

Un bloque latinoamericano negociará siempre mejor y sacará más ventajas en la aldea global, que un conglomerado fragmentado y sin fuerza, sometido a poderes ajenos por completo a su control. A la vez, impedirá ser avasallado política y culturalmente por las visiones unidimensionales, lo que le dará la oportunidad de hacer aportes propios al conjunto de la humanidad.

Los jóvenes de hoy se sentirán, indudablemente, más a sus anchas, mejor realizados, si logran vivir en un espacio abiertamente plural y donde su mundo, el latinoamericano, tiene un espacio propio. Al revés, su malestar será grande si deben desenvolverse en un ámbito sin identidad propia, viviendo en un mundo ancho, pero ajeno. Para adoptar una posición en esta materia debemos, entonces, evaluar sus grandes ventajas y medir, también, algo que hasta ahora nadie ha hecho: el elevadísimo costo que tendrá cada vez más la fragmentación y la no integración.

LA DEMOCRACIA

Los jóvenes no son en la actualidad bien preparados para valorar la democracia, ni por la escuela, ni por la sociedad que los rodea. A la mayoría les suena como una palabra más de las tantas que se suelen pronunciar sin contenido alguno. La democracia, por la que mucha gente ha entregado su vida, termina siendo, así, una idea que se desprestigia constantemente por hechos que revelan desconocimiento de su significado o, lisa y llanamente, un mal uso de la misma. En algunas ocasiones se llega a identificar la democracia con las actitudes individuales o colectivas de quienes se aprovechan de ella. En otras se reduce peligrosamente su contenido, asimilándolo solamente a eventos electorales, a ejercicios parlamentarios, a algunas polémicas en los medios de comunicación o a manifestaciones callejeras.

Sin embargo, repetimos, muchas personas, mujeres y hombres de todas las edades y condiciones, han sacrificado sus vidas luchando por la democracia. ¿Por qué? Existe algo que motiva esta conducta. ¿Qué es? Es urgente reflexionar junto a los jóvenes sobre el rico contenido de este concepto, que ha recorrido ya un largo camino, tratando de responder a esas preguntas y procurando, sin arrogancia y con mucho afecto, acompañarlos decididamente en las luchas que emprendan por establecer todos los aspectos comprendidos en él.

Si entendemos la democracia como “la participación amplia del pueblo en las tareas y los bienes de la nación” (1), podemos entender los sacrificios que se han hecho para conseguirla y, sin gran esfuerzo, estaremos en condiciones de desplegar un abanico de iniciativas destinadas a hacerla realidad. Estamos, desde luego, ante un concepto dinámico, sometido a prueba cotidianamente y susceptible, por lo tanto, de mejorar o empeorar cada día. Su corazón o meollo se encuentra en la participación de los ciudadanos.

Pero no se trata de una participación cualquiera. Ella debe ser amplia, abarcando cada vez a más ciudadanos. La participación comprende en forma simultánea deberes y derechos que abarcan dos aspectos fundamentales: tareas y bienes. Es, por lo tanto, política (tareas) y económica, social y cultural (bienes) a la vez.

La democracia política, quizá la más conocida y practicada en muchas partes, se realiza mediante el ejercicio de ciertos derechos (a elegir y ser elegidos, a tener acceso amplio a la información, a organizarse en partidos políticos, a expresar opiniones, etc.) y el cumplimiento de algunas obligaciones o deberes (respetar las opiniones ajenas, concurrir a votar, reconocer como tales a las autoridades elegidas limpiamente, etc.).

Es el ámbito donde, en nuestras sociedades de masas, se produce la representación. Esta tiene legitimidad en proporción directa a la participación. A mayor participación, más fuerte es la representación. La democracia económica, social y cultural, menos practicada y conocida en muchas partes del planeta, a pesar de ser un aspecto inseparable de la democracia política, se realiza mediante la participación amplia en los bienes, materiales y espirituales, de la nación. Sin ella, el edificio completo se tambalea. Su ausencia genera el caldo de cultivo de las frustraciones y de las ilusiones autoritarias.

Sin ahondar mucho en el tema, como sucede en el brevísimo esbozo presentado, podemos apreciar aquí un concepto, como el de democracia, lleno de gran contenido positivo. Luchar por su instauración puede darle sentido a la vida de cualquier persona, vieja o joven, que quiera un mundo mejor.

Si además, por un instante hacemos el ejercicio de dirigir nuestra mirada hacia los regímenes no democráticos, con sus típicas verticalidades de mando y poderes desmesurados, comprobaremos que en ellos los ciudadanos carecen por completo de las enormes posibilidades y ventajas que tiene la democracia de controlar, aunque sea mínimamente, a quienes ejercen el poder.

Basados en la obediencia arrancada por el miedo a la represión de sus policías secretas, operan sin control alguno en la mayor de las impunidades. En estos días estamos presenciando otra vez el espectáculo de dictadores expulsados por el pueblo de sus puestos de mando, que deberán responder ante tribunales internacionales por actos delictivos de lesa humanidad, que, por cierto, mientras gobernaban arrogantes y seguros, nadie pudo perseguir dentro del país en que los cometieron. Milosevic, de Serbia, está preso en La Haya. Pinochet conoció la privación de libertad en Londres.

CONCLUSIONES

La mirada del joven hacia el futuro, -¡su futuro!-, debe iluminar así nuestro camino. Su visión y sus anhelos nos permiten revisar conceptos y entregar respuestas mejor adaptadas a sus necesidades. De esta manera no buscaremos un desarrollo solamente reflejado en las estadísticas del crecimiento cuantitativo. Deberemos ir más allá, hacia un concepto que contemple la equidad en su núcleo central y que sea capaz de facilitar una vida más humana para todos.

La integración latinoamericana será un componente esencial del desarrollo buscado, porque nos asegurará un espacio digno en el concierto mundial, en el que seremos respetados en todo lo esencial de nuestro ser. La democracia será el marco de este proceso, asegurando la participación de todos en el mismo.
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1) Esta definición fue dada en diciembre de 1969 por la Conferencia Episcopal de Chile después de un intento de golpe militar que se produjo en nuestro país, en octubre, y que se conoció como el “tacnazo”.

Wednesday, May 24, 2006

ENCUENTRO Y DIALOGO DE CULTURAS EN EL NUEVO ESCENARIO MUNDIAL A LA LUZ DE UN EJEMPLO CONCRETO

Los sucesos del 11 de septiembre del 2001 han hecho caer las máscaras de un cuadro internacional que se había tornado engañoso. Cuando una globalización rampante de las finanzas, el comercio y las comunicaciones hacía creer a muchos que por esa vía podían los pueblos del planeta solucionar sus problemas, mientras la realidad y los estudios demostraban lo contrario, sucedió lo inimaginable y toda la visión del mundo cambió. Comenzó entonces la búsqueda de una explicación de lo sucedido y pudimos ver con horror cosas que hasta entonces sólo habían vislumbrado, a veces con genialidad, muy pocas personas, generalmente intelectuales de primera línea, hombres y mujeres de vasta mirada, pero generalmente poco escuchados, como los profetas, que predicaban en el desierto... Ahora nadie pudo quedar indiferente ante el hecho terrorista más grande la historia humana, transmitido al mundo en tiempo real. En segundos, el mundo que se globalizaba pasó a ser uno que también se aterrorizaba.

Un tema, entre muchos, comenzó a surgir con fuerza creciente en los debates, el de la necesidad urgente del encuentro y diálogo de las culturas. ¿Por qué?

Varias razones pueden darse. Aquí mencionaré, a manera de ejemplos, sólo algunas:

· La presencia de elementos religiosos como factores de eficiencia en operaciones de terrorismo en gran escala llamó de inmediato la atención. No eran nuevos en el mundo, pero hasta ahora no se había visto actuar a un número tan grande de terroristas-suicidas en una sola operación, como sucedió el 11 de septiembre.
· La casi instantánea identificación de una mano perteneciente a un grupo fundamentalista islámico que ya había practicado el terrorismo contra los Estados Unidos planteó la necesidad de conocerlo más y se descubrió que, en la práctica, era conocido muy superficialmente en todo el mundo occidental.
· Las partes en conflicto utilizaron elementos religiosos en sus enfrentamientos verbales. Aunque unos rectificaron después, al comienzo utilizaron las expresiones "cruzada" y "justicia infinita", ambas cargadas de significados especiales para el mundo musulmán en su conjunto. Los otros definieron el conflicto como uno entre "creyentes e infieles" y se han mantenido en ese esquema.
· La obra de Samuel P. Huntington "El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial" (1995) se convirtió en referencia obligada de los estudiosos y muchos adoptaron sus tesis sin mayor reflexión. Ahí estaba el diagnóstico explicativo de lo sucedido y eso les bastaba.

Aquí no voy a entrar en el debate acerca de la corrección o incorrección de cada postura adoptada, ni a intentar una interpretación diferente. Simplemente voy a partir de la premisa siguiente: en un mundo que se globaliza, las religiones, las culturas y las civilizaciones deben relacionarse más y dialogar entre ellas a fin de identificar puntos de encuentro que contribuyan a la paz y ayuden a los pueblos a resolver sus grandes problemas. No hay alternativa en este punto, porque la guerra, la destrucción y el odio no se encuentran en el alma de ninguna religión. Más bien, ellas proclaman el amor al prójimo y tratan de llevar paz al corazón de los seres humanos para lograr actitudes amistosas de convivencia.

Para aportar con un grano de arena a la humanización que tanto necesitamos, quiero proponer aquí hacer esfuerzos especiales para dar a conocer el consenso ético mundial alcanzado en 1993 en Chicago por el Parlamento de las Religiones del Mundo. Su declaración contiene normas éticas en las que se pusieron de acuerdo representantes de todas las grandes religiones del mundo actual. Frente a ellas definieron cuatro "orientaciones inalterables" o compromisos. Firmaron juntos, en un acto solemne, budistas, cristianos, hinduistas, judíos, musulmanes, taoístas y muchos más. A la luz de lo que estamos viviendo, este acto adquiere hoy una suprema importancia.[1] Presentaré, por eso, en este importante encuentro, aspectos sobresalientes de dicho documento, así como las principales normas éticas consensuadas en 1993 en Chicago.

La primera afirmación es: "Todos somos responsables en la búsqueda de un orden mundial mejor."

Conseguir este orden no es responsabilidad exclusiva de los Estados o de sectores particulares de la sociedad. Es tarea de todos. ¡Cómo cambiarían las cosas si todos hiciéramos efectiva esta orientación!

La siguiente invocación clarifica el ámbito de este esfuerzo:

"Estamos convencidos de la unidad fundamental de la familia humana que puebla nuestro planeta Tierra. Por eso queremos traer a la memoria la Declaración Universal de los Derechos Humanos hecha por Naciones Unidas en 1948. Lo que en ella se proclamaba solemnemente en el plano del derecho, eso mismo queremos ratificar y profundizar aquí desde el ángulo de la ética: el respeto total a la persona humana, al carácter inalienable de la libertad, a la igualdad básica de todos los humanos y a la interdependencia de todos con todos."

Este recuerdo es pertinente, porque rememora un instrumento esencial de la Humanidad que, a pesar de estar lejos de ser tomado universalmente en cuenta, ha hecho ya un camino significativo y es cada vez mayor la conciencia de su plena validez y urgente vigencia. Se aclara, además, el plano de cada uno, el de 1948 en el terreno del derecho y el de 1993 en el de la ética.

Después se hace una necesaria aclaración sobre el concepto de ética mundial:

"Por ética mundial no entendemos una nueva ideología, como tampoco una religión universal unitaria más allá de las religiones existentes ni, mucho menos, el predominio de una religión sobre las otras. Por ética mundial entendemos un consenso básico sobre una serie de valores vinculantes, criterios inamovibles y actitudes básicas personales. Sin semejante consenso ético de principio, toda comunidad se ve, tarde o temprano, amenazada por el caos o la dictadura y los individuos por la angustia."

El consenso alcanzado en torno a una ética mundial tiene entonces este alcance: se trata de valores vinculantes, esto es, que obligan a todos por igual; de criterios inamovibles, es decir, orientaciones no sujetas a cambios; de actitudes básicas personales, lo que implica traducción en conductas concretas. Los siguientes son, en apretada síntesis, los mandatos consensuados en 1993:

Se parte de una norma que encabeza a las demás, nacida de la conciencia de su escasa aplicación: "Todo ser humano debe recibir un trato humano." Agrega: "Esto significa que todo ser humano, sin distinción de sexo, edad, raza, clase, color de piel, capacidad intelectual o física, lengua, religión, ideas políticas, nacionalidad o extracción social, posee una dignidad inviolable e inalienable."

Surge así una "regla de oro": "No hagas a los demás lo que no quieras para ti." O dicho positivamente: "Haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti."

De esta regla de oro emanan "cuatro antiquísimos principios", considerados "inalterables", que podemos encontrar en la mayoría de las religiones del mundo. Ellos son:

Primero: "¡no matarás!" O, expresado positivamente: "¡respeta la vida!" Este mandamiento invita al "compromiso a favor de una cultura de la no violencia y respeto a toda vida".

Segundo: "¡no robarás!" En sentido positivo: "obra con justicia y sin doblez". Este mandato convoca al "compromiso a favor de una cultura de la solidaridad y de un orden económico justo".

Tercero: "¡no mentirás!" Positivamente: "¡habla y actúa desde la verdad!" Esta norma llama a contraer el "compromiso a favor de una cultura de la tolerancia y un estilo de vida honrada y veraz".

Cuarto: "¡no te prostituirás ni prostituirás a otro!" Positivamente: "¡respetaos y amaos los unos a los otros!" Este mandamiento pide un "compromiso a favor de una cultura de igualdad y camaradería entre hombre y mujer".

Estas columnas vertebrales de conducta humana piden, finalmente, "un cambio de mentalidad". La declaración concluye con estas palabras:

"¡Juntos podemos mover montañas! Sin riesgos y sin sacrificios no será posible un cambio fundamental de nuestra actual situación. Por eso nosotros nos comprometemos a favor de una ética mundial común, de un mejor entendimiento mutuo y de unas formas de vida socialmente conciliadoras, promotoras de paz y amantes de la naturaleza. ¡Invitamos a todos los seres humanos, religiosos o no, a hacer lo mismo!"

En un momento oscuro, como el actual, este llamado que se hizo en Chicago en 1993 constituye una luz de esperanza. Su sola presentación convoca. Su lectura completa, que recomiendo, invita todavía más. Es responsabilidad de todos presionar moralmente sobre los hechos y los líderes que toman las decisiones en nombre de sus comunidades para que acepten el desafío y tengan el coraje de someter al mundo a una ética del amor y la solidaridad, alejándolo de los males de la guerra, la destrucción y el odio.
Todos los seres humanos de buena voluntad, profesen una religión o no, tienen la palabra. No es exagerado afirmar que en sus manos está el destino de nuestra especie.

PROPÓSITO DE ESTE LUGAR

Este sitio tiene por objeto publicar textos míos de diversa índole. Habrá muchos discursos pronunciados en diversas circunstancias, así como ensayos y artículos que todavía pueden tener algún interés. Colocar este material aquí equivaldrá a publicar varios libros. Por eso mismo, el proceso será gradual y sin nerviosismo.